La caraota en Venezuela ni se produce ni se importa

Al escaso estímulo del cultivo de leguminosas y problemas en la adquisición de semillas, fertilizantes y agroquímicos, se suma una limitada importación de los mismos, lo cual deja el mercado nacional sin granos, en especial sin caraotas, de consumo básico en Venezuela.

Así lo explica Pedro Puglisi, miembro del directorio de la Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios (Fedeagro), quien comentó que en reuniones recientes con el Gobierno, este propuso el cultivo de aproximadamente 30 mil hectáreas de caraota, lo que sumado a la propuesta de la confederación resultaría en unas 50 mil hectáreas para 2015. Sin embargo, debido a falta de semillas e insumos, el especialista duda que si quiera se trabajen unas 25 mil hectáreas del grano.

Si bien, históricamente, la oferta de esta proviene en 80% del extranjero, la producción nacional, tanto como la importación, han presentado mermas significativas en el mercado. La escasa oferta lleva el kilo de caraotas a Bs. 1.200.

“Esto es consecuencia de que el Gobierno haya apuntalado las importación, dejando en el piso la producción nacional”, comentó Puglisi, quien acotó que en el mercado también se está presentando la venta de semilla tratada de caraota para el consumo humano pero no se recomienda. Señaló que un saco de 40 kilogramos de semilla para siembra de caraota tiene un valor de Bs. 1.600, mientras la misma cantidad para consumo podría representar hasta Bs. 30 mil. Dicha variación afecta entonces la oferta de semilla para la siembra.

Al consultarle por los bajos niveles de producción de caraotas en el país, el representante de Fedeagro comentó que si bien no ha sido aplicado un sistema de investigación para una producción extensiva del grano, el pasado año se comenzó a trabajar con un programa de tecnificación de siembra y cosecha, con lo cual se espera trabajar 15 mil en 2015.

La producción de frijol

Explicó que el valor alimenticio del frijol promueve su consumo y limita la cantidad disponible para la producción. Apuntó por tanto que la siembra podría estar en peligro, por ser utilizada de alimento.

“Si bien se acerca la época de siembra del frijol en los llanos centrales, lo allí cosechado no abastecerá los requerimientos nacionales”. comentó.

La demanda nacional

El régimen alimenticio nacional de leguminosas, establece que anualmente cada ciudadano debe consumir entre siete y ocho kilogramos, lo que sumaría más de 200 mil toneladas.

No obstante, en 2015 el sector productivo nacional probablemente sólo aporte unas 50 mil toneladas de granos, lo que representaría un 25% de la demanda nacional, por lo cual el Gobierno se vería obligado a importar el 75% restante.

Acotó que en el campo existe la voluntad de siembra por la caraota y otras variaciones, pero se requiere de una mejor gerencia, abastecimiento y renovaciones tecnológicas, ya que, entre otros problemas, más del 80% de la maquinaria de trabajo es calificada como obsoleta.

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