La Mala Racha de quedarse o irse del país es un dilema

FERNANDO MARTINEZ MOTTOLA
FECHA: 18/09/2015/
FOTO: RICHARD ALEXANDER LAMEDA

La Racha Mala fue presentada la tarde de este viernes en la Librería El Clip de Barquisimeto,  por su autor Fernando Martínez Móttola, con la presencia de un numeroso público, ávido por lecturas interesantes como esta novela de lenguaje sencillo, que es un retrato de la actual sociedad venezolana.

Martínez visitó EL IMPULSO y, en torno a este texto, estimó que “todos nos podemos ver reflejados en los sucesos que allí ocurren, porque se trata de un dilema de la Venezuela de irnos o no del país”.

Hay razones para pensar que se está mejor afuera, pero existen también fuertes motivos para quedarse, y no es una decisión fácil para ambos casos, porque los que se van pueden pensar que hay más seguridad y oportunidades de trabajo afuera, pero quienes se quedan siguen disfrutando de afectos, de la familia, gustos y costumbres, y eso se expone en esta novela.

En esta ficción se mueven dos personajes principales, Matías Romero, hijo de españoles con arraigo en Venezuela, un  ingeniero petrolero que sale de la industria a raíz del paro, y su esposa Elena, quien quiere irse respondiendo a su instinto de madre que le dice que la inseguridad de sus hijas es lo principal, y porque sus padres ya están afuera, comentó el ingeniero en Telecomunicaciones,  exministro de Transporte y Comunicaciones y ex presidente de la Cantv.

Habló de otros personajes en la novela que representan al venezolano alegre, generoso, el que no se deja doblegar por las dificultades al tener esperanzas de que la situación va a cambiar, pero además se encuentran más personas que simbolizan la corrupción y someten a prueba principios y valores humanos.

“Yo quisiera que si alguien en el exterior dijera qué ha pasado en Venezuela estos años, se asomara por la ventana de La Mala Racha y pudiera ver lo que un sector de la sociedad venezolana ha vivido, sentido y pensado durante este tiempo”, reflexionó, en torno a uno de los propósitos de porqué leer estos 42 capítulos de unas cuatro páginas cada uno, encabezados por preguntas.

Determinó que en ningún momento toma posición en la novela, “es como si presentara una fotografía”.

 

 

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