Eran tiempos del Cacao en Lara

Texto y foto: Luis Alberto Perozo Padua |

Los inicios comerciales del cacao se remontan al tiempo de la Colonia en Venezuela, cuando el país se convirtió en el primer exportador. Desde finales del siglo XVI hasta inicios del siglo XIX, el cacao en Venezuela representó el primer rubro de producción y exportación de la economía, gozando de una notable apreciación en el mercado internacional.

En 1631 fueron exportadas más de 2.000 fanegas de cacao (una fanega equivale a 50 kilogramos), con destino a Nueva España (hoy México). Pero en 1775, la Compañía Guipuzcuanareportó la exportación a España, Canarias e islas de Barlovento, 58 mil 932 fanegas, otras 28 mil 007 de cueros de novillo, y cinco quintales de café.

El 25 de marzo de 1715, los licenciados Antonio José Alvarez Abreu y Pedro Tomás Pintado, agentes fiscales del gobierno español, informaron al rey “que los cabildantes de los valles de Barquisimeto y Puerto Cabello permiten libremente el contrabando, con la condición de recibir un peso por cada una de las doce mil fanegas de cacao que por allí se exportan anualmente”.

La segunda economía

En lo que respecta a Barquisimeto y sus aledaños, el cultivo del cacao representó el de mayor importancia, puesto que para 1720, “la abundancia del cultivo de cacao es tal, que ninguna (Provincia) la excede sino la de Caracas”.

Para ese año, en jurisdicción de Barquisimeto, que incluía al hoy estado Yaracuy, en donde se daba la mayor parte de la producción, se registraron 348 propietarios de cacaotales con una producción de 12 mil 116 fanegas por cada mil árboles.

Ramón Querales, cronista emérito de Barquisimeto, afirma que existían en esta jurisdicción: 807 mil 704 árboles de cacao.

El investigador Reinaldo Rojas, señala que para 1775, en la jurisdicción de Barquisimeto se producían 5.000 fanegas de cacao; El Tocuyo 1.680; Carora 2.000 y San Felipe, Araure y Guanare 840.

 

Los datos de Martí

El obispo Mariano Martí, en sus visita pastoral de 1779, a la ciudad y su Valle del Turbio, deja escrito otro testimonio revelador: “En todo el territorio de esta jurisdicción o Vicaría de Barquisimeto se podrán recoger unas quince mil fanegas de cacao, que es lo principal de la riqueza de esta jurisdicción”.

Igualmente el prelado asentó sobre la existencia de cacaotales en Guama Urachiche, San Felipe y Yaritagua. Así como en la región de Moroturo y zonas limítrofes con Duaca, inventariando más de 30 mil árboles de cacao de los cuales 18 mil pertenecían a don Agustín de la Torre, hacendado caroreño y primer rector de la Universidad de Caracas; 15 mil 600 árboles más pertenecientes, en tres haciendas diferentes, al cura Antonio Aldana Venegas, y otra arboleda más que no indica propietarios ni cantidad.

Cabudare como escenario

En los Expedientes Civiles y Escribanías del Registro de Barquisimeto, el acaudalado hacendado don Antonio Planas (fundador de la familia de Bernabé y Simón Planas, próceres de Venezuela), declara en su testamento de fecha 1796-1797, “una hazienda de cacao en el sitio de Chorobobodesta jurisdicción compuesta de diez fanegadas de tierra y como diez y ocho mil arboledas de dicho fruto…” y luego de describir otra propiedad en el sitio de Parapara con cultivos de caña de azúcar y cacao “cuya cantidad de árboles ignoro”, atestigua que en ambas hay “… sinquenta esclavos de todas edades…”.

Testimonios orales dan fe que en las haciendas del Valle del Turbio y propiamente en los Altos de Tarabana (Terepaima) había cacaotales. El propio don Daniel Yépez Gil, propietario de El Molino, fundo apostado en el valle, asegura que esos predios, desde la Coloniahastaentrado el siglo XX, fueron tierras para el cultivo del cacao.

Cuando a don Daniel Yépez Gil, le tocó solicitar un crédito a la banca pública, para el cultivo de caña de azúcar, apuntó en el documento que “tenía un extenso cacaotal”. Dato parecido que también encontramos en las posesiones de Tarabana, Bella Vista y Santo Domingo, todas propiedad de los hermanos Yépez Gil.

 

Cacao en rieles

El historiador Carlos Giménez Lizarzado, demarca que otro de los factores que benefició la economía larense y sus exportaciones fue el auge ferrocarrilero, citando que en 1916, a través del Ferrocarril Bolívar, salieron desde Barquisimeto al puerto de Tucacas, 3.027 kilos de cacao, 201.265 de azúcar, 93.758 de aguardiente, 933.239 de maíz, 4.312.159 de café y 2.776.554 de papelón entre los rubros más importantes.

Sostiene este investigador que “El cacao es la esencia de nuestra venezolanidad… sin él no se explica en parte, la formación de nuestro país”.Y asegura que la buena aventura del cacao, el café, el algodón, el añil, el azúcar y el ganado comerciado legal e ilegalmente vigorizó el crecimiento y las actividades de poblados que se convirtieron en pujantes ciudades. “A principios del siglo XIX había 10 centros urbanos con más de 10.000 habitantes (Caracas, Maracaibo, Barquisimeto, Cumaná, Mérida, El Tocuyo, Barcelona, Valencia, Coro y Maracay)”.

En 2015, los datos aportados por la Cámara Venezolana del Cacao, nos aleja de aquel auge económico, porque si en el siglo XVIII el volumen de cacao exportado llegó en algún punto a alcanzar las 2.230 toneladas al año, “actualmente la producción no alcanza las 17 mil toneladas con solamente 60 mil hectáreas sembradas en diferentes zonas del país, con rendimiento muy bajo, que no ha variado en los últimos 100 años”.

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