Melanio Orellana: caficultor y fotógrafo

Carlos Eduardo López Falcón |
CAFE 29/10/2015 PAG B 6

Nacido en Guarico, poblado de los andes larenses el 20 de diciembre de 1949, proviene de una familia con vínculos históricos con el ejercicio del periodismo y el reporterismo gráfico en el estado Lara: el primero Ramón Orellana (El Tocuyo 1908-Yaritagua 1952), una verdadera referencia del periodismo, la imprenta y la rebelión contra la tiranía gomera y perezjimenista; primo de Alexis, Rodrigo y Simón Alberto; de Fulgencio, un cronista sentimental único. Al margen del ejercicio del reporterismo gráfico, Melanio nunca se ha desligado de su pueblo natal, donde continúa ejerciendo el noble oficio inculcado por su padre: la caficultura.

Cuenta que llegó a Barquisimeto en 1961 a realizar estudios primarios en las escuelas José Gregorio Hernández y en la Coromoto. En 1967 trabajando como mensajero para el abogado Ennio Anzola Giménez, llevó un mensaje al diario “EL IMPULSO” y se percató que requerían un “office boy’s” para Gustavo Carmona, quien para el momento era su director, y en el mismo instante fue contratado. Al poco tiempo aprendió fotomecánica y al tanto por requerimiento del jefe de fotógrafos José Antonio Peña, se hizo laboratorista primero y luego fotógrafo.

Para entonces los reporteros gráficos de EL IMPULSO eran el propio Peña, Giselo Blanco, Julio César Navas, Ignacio Reboredo, Alfredo Defendini y Ezequiel Brito. Su vida la narran las gráficas que lo muestran trajeado de piloto para montarse en un simulador, sin saber que la vida le depararía dos momentos azarosos en el aire: uno al despegarse la puerta de una avioneta cuando sobrevolaban Nirgua. Otro en un helicóptero que se perdió por la neblina del páramo de Cendé y aterrizaría de emergencia en un claro por la zona de San Pedro.

Con Hugo Boscán en 1983, viajó a Guyana a cubrir la firma del Protocolo de Puerto España en un periplo que duró siete días por tierra, en el cual fueron detenidos por la Guardia y liberados por un coronel hermano del cantante Henry Stephen. Con Jota Carrera registraba ambientes y lugares. Cuando suplió a Navas por reposo, se las vio negras por las exigencias de Rubén Mijares y Alfonso Saer, de semejar la excelencia de los encuadres del veterano fotoperiodista deportivo. Su mirada refulge al recordar el día que ganó Cardenales y del registro que realizó del suceso. Jubilado de “EL IMPULSO” en el 2001, luego de 34 años de labor, trabajaría otros once años en el Diario Hoy. Melanio vivió la transición de lo analógico a lo digital, que mermaría el trabajo de muchos de la vieja escuela, pero que él supo asimilar.

Su memoria es un emotivo recuerdo de importantes referencias del periodismo impreso regional con los cuales compartió experiencias memorables: Gustavo Carmona, Pepín Martínez Hidalgo, Orlando Peñaloza, Joel Casanova, Otto Cividanes Lira, Luis Rodríguez Moreno, César Brito, Pacífico Sánchez, Oswaldo Capote, sus primos Alexis y Rodrigo, entre muchos.

A todas estas, pudiera parecer que regresó al origen, lo cual resultaría incierto pues nunca lo abandonó. A la par de su ejercicio de narrador visual, él continuó sembrando y desde lo alto del caserío Los Puentes en las cercanías de Villanueva, sus aventuras reporteriles son parte del repertorio de inagotables tertulias, acobijado por el escenario escarpado y bucólico de los andes nuestros.

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