Cuando llueve quedan incomunicados

Hugo J. Boscán | Fotos: Karen Paradas |

Las familias de Guamacire, Cocodrilo, Las Cuivas y otros sectores al suroeste de Palavecino, en los límites con Iribarren, se mantienen a la espera de que algún organismo se acuerde de ellas y les repare la única vía de que disponen para comunicarse con Cabudare o El Manzano.

Hace dos semanas, el río Claro y la quebrada Guamacire se llevaron por completo uno de los pasos y derrumbó parte del otro, impidiendo el normal desplazamiento de vehículos, sobre todo con cargas pesadas.

Este miércoles, un grupo de vecinos y miembros de los consejos comunales de la zona, entre quienes se encontraban Sol Ángel Pino, Rafael Torres, Zuleima Macho, Humberto Zárate, Julio Vásquez y Ernesto Escobar, plantearon a El Impulso la problemática.

Explicaron que, a pesar de haber transcurrido dos semanas de la destrucción de la vía, aún no habían intervenido ni las alcaldías de Palavecino o Iribarren, gobernación o Corpolara.

Sólo una empresa privada que opera en la zona asignó una máquina para abrir un paso provisional, aunque el otro sigue derrumbándose y de caerse todo quedarán incomunicados por completo.

Sol Ángel insistió en la necesidad de que el hoy llamado ministerio de Ecosocialismo y Agua (anteriormente del Ambiente), autorice la canalización del río para que sus aguas, en cada crecida, no arremeta contra la carretera.

Igualmente, el grupo pidió la intervención de la Guardia Nacional para que impida, o al menos regule, la extracción de granzón y arena que unas personas llevan a cabo sin permiso alguno.

Temen que al entrar de lleno la temporada de lluvias, debido a los saques, así como también las obstrucciones que presenta el cauce del río, ocurra un desastre, como ya ha habido amenazas.

Explicaron que una de las empresas privadas que opera en la zona ha manifestado su disposición de canalizar la corriente, pero en el ministerio se han negado rotundamente a otorgarles el permiso.

Volviendo al tema de la carretera, los vecinos de Guamacire insistieron en la necesidad de que les construyan una batea en el sitio donde la quebrada y el río se llevaron unos 20 metros el domingo 17 y que hagan algo en el otro sector antes de que se desplome por completo.

“Eso sigue cayéndose cada vez que llueve, y eso que todavía no han comenzado los aguaceros fuertes, sobre todo en la parte alta de río”, enfatizó Vásquez.

Dijo que allí producen Tomate, caraotas, pimentón, ají dulce, limones, aguacates, yuca, maíz, parchita y otros rubros que deben sacar a los centros de consumo, lo que no pueden hacer si la única vía no está en buenas condiciones.

Además, que acondicionen el tramo Guamacire-Agua Viva y el que les comunica con El Manzano, carretera muy utilizada por quienes se dirigen al oeste de Barquisimeto o Río Claro, que están intransitables.

Pero en el Valle de Guamacire también piden alumbrado público pues ninguno de los postes tiene bombillas y de noche todo nadie se atreve a salir de sus casas.

A eso agregan la necesidad de patrullaje policial, especialmente en las noches, porque últimamente algunos delincuentes han tomado la zona para esconder o desvalijar vehículos robados.

Insistieron en el llamado a los alcaldes de Palavecino e Iribarren, al gobernador Henri Falcón y a quienes dirigen Corpolara, para que les tomen en cuenta a la hora de elaborar proyectos de obras para las comunidades, “porque nosotros también somos venezolanos y merecemos atención”.

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