Cronologia apocrifa de la historia de Venezuela

Ängel Rafael Lombardi Boscán |

El que estudia la Historia de Venezuela desde un entramado escolar domesticado lo hace desde una ficción patriótica falaz. Ideología y Propaganda, de eso va la Historia de Venezuela. Un encriptado pomposo cuya épica pálida denota el poco entusiasmo que produce en sus jóvenes lectores.

El Mito Bolívar (1842) sirvió de coartada para reconfigurar un difuso pasado en que la anécdota indígena, el insignificante africano y el enemigo hispánico debían ser abolidos para promocionar al envalentonado criollo. Desde entonces, nuestra identidad histórica es un completo laberinto de iniquidades y falsificaciones (Ángel Bernardo Viso). El republicanismo es un estado imaginario de anhelo social superior mil veces traicionado.

Edad de la Indiferencia. Entre 10.000 años A.C. y el arribo de Colón en 1498. Los pobladores originarios, de procedencia asiática, exaltados como víctimas desde una inocencia germinal. Ni aztecas e incas, sólo humildes cazadores y recolectores, además de nómadas y pastores, los cuales muchos de ellos celebraron el arribo de los europeos como libertadores ante los temibles Caribes. La ironía es la marca de los indios sobrevivientes hoy, porque tienen leyes que les amparan dentro de realidades en que se les ningunea.

Edad de la Oscuridad. Los oprobiosos tres siglos coloniales: S. XVI-XVII y XVIII. La denuncia perenne a ese accidente de la historia en idioma castellano y bajo los rituales de un catolicismo acendrado nos confirma las dobleces de una confusión omnipresente en el ser venezolano. Nuestra relación con lo hispánico se nutre del rencor por un ultraje que terminó siendo mestizo y auto-infligido.

Edad de Oro. 1810-1820. Los 200.000 fallecidos de una población de un 1 millón de almas dan la nota de una épica fundacional construida alrededor de una guerra civil destructiva. Veinte años en que se derrumbó todo un mundo de certezas monárquicas y crepusculares para dar paso al sueño libertador, al de una nueva nación: Venezuela. La Independencia es equivalente a una Tierra Prometida siendo nuestro Moisés el Libertador Simón Bolívar. Una supuesta edad feliz que nos remite a la autocomplacencia en los recuerdos obviando todas las miserias y contradicciones que sus principales personajes y situaciones suscitaron.

Edad del Tiempo Perdido. Siglos XIX-XX y XXI. Nuestra era republicana terminó traicionando las aspiraciones de una metafísica de la Independencia. En vez de “liberar” 5 naciones terminamos invadiéndolas, y si alguien tiene dudas, pueden preguntarles a los peruanos. Fue tanta nuestra grandeza estéril que ni el sagrado territorio pudimos conservarlo: nuestra “aliada” Inglaterra se robó el Esequibo. El proyecto constitucional moderno fue sólo retórico y formal. La violencia se instaló e hizo del país un desierto beduino sin camellos aunque sí con muchos sátrapas despiadados y corruptos. El petróleo, en los inicios del siglo XX, fue una lotería, un momento de placidez desperdiciado. Hoy, sigue la razzia y la desgracia de un país cuya historia es una vana ilusión.

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