#Especial VIDEO: Jóvenes creadoras, pese a la crisis

Mariana Meléndez | Video y edición: Ángel García |

Cuando la psicóloga Ángela Hernández y la ingeniera química Wilsabel Rodríguez se sentaron por primera vez a armar unas pequeñas libretas para venderlas a sus conocidos, quizá no imaginaban que cuatro años después, sus más de 30 productos darían vida a una marca y acompañarían a cientos de mujeres en su día a día.

Se trata de dos jóvenes larenses que se dedican a crear, quienes pese a la situación económica y política de Venezuela, decidieron innovar y formar su propia empresa.

Concepto propio

Recién salidas de la universidad y en busca de trabajo, se presentó el momento en que Ángela y Wilsabel decidieron montar algo propio. Para comenzar, un negocio de recuerdos de bautizos y graduaciones, pero luego, a petición de los mismos clientes, comenzaron a desarrollar otros objetos.

“Trabajamos con el tema de las caricaturas personalizadas” señala Ángela: “Queremos construir una marca, no solo papelería sino también diseños y conceptos en ‘ene’ cantidad de productos”.

El color, la alegría y la motivación es lo que quieren proyectar, con enfoque a la mujer venezolana y su autoestima.

Buscando insumos

La escasez de materia prima es, para estas emprendedoras como para la mayoría de los venezolanos, “el pan nuestro de cada día”. Pero no por esto se dejan vencer. Si no consiguen un material, por ejemplo, cartón, adaptan otro tipo, para que cumpla con las características deseadas.

“Hay que buscar la solución, no vas a dejar de producir porque no consigues un material sino que ‘le buscas la vuelta’”.

Confección de trajes y proyectos

La abuela de Carmen Ruiz, de 23 años, era sastre, de modo que nunca se sintió ajena al mundo de la confección y diseño de vestuario, que eligió como profesión.

Para esta estudiante de Diseño Integral en la UNEY, hay infinidad de motivos para crear, empezando por su amor por la moda y su gusto por la originalidad en el vestir.

“Pienso que la moda es divertirse y ser uno mismo. Con mis piezas quiero que la gente se sienta única y cómoda”.

Mil bolívares por un cierre

La escasez también ha ahogado al sector textil. Como en otros rubros, algunos materiales son difíciles de conseguir.

Carmen comenta que los precios actuales son sumamente altos, a diferencia de cuando comenzó a coser. Un cierre de 50 centímetros que utilizó en uno de sus trajes presentados en junio en Caracas, como parte del evento Pasarela Francia – Venezuela, le costó mil bolívares: “Algo que no debería ser tan caro”.

“Sí se puede crear”

La meta es buscar alternativas e incluso reciclar, de todo: telas, botones, o sean cuáles fueren los implementos a utilizar. Transformar una pieza en otra o reusar textiles, es algo a lo que Carmen está habituada.

“La gente ha buscado alternativas para seguir estando a la moda. Si no lo consigues o no lo puedes pagar, lo puedes hacer tú mismo”, plantea.

La gente y sus ideas son lo más preciado que puede tener una nación. Los obstáculos pueden ser muchos, pero el deseo de crear algo nuevo

 

 

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