Falta de medicamento le generó crisis que le costó la vida

Karina Peraza Rodríguez | Iván Piña |

A las 5 de la mañana de ayer la señora Marisol Pérez Merlo se levantó de su cama y le extrañó que su pareja no estaba en ella, comenzó a buscarlo por todo el apartamento y no lo encontraba, al acercarse a las escaleras que dan a la terraza vio que estaba el teléfono celular y una colilla de cigarro. Esto la llenó de terror, sabía que algo andaba mal.

Al llegar no vio nada pero cuando se asomó observó el cuerpo sin vida de su esposo, estaba en el piso entre la torre D y C de residencias Las Orquídeas, ubicada en la calle Bolivia de la urbanización Almarriera, ubicada en Cabudare, municipio Palavecino.

La víctima fue identificada como Luis Eduardo Pernía Gámez, de 49 años de edad. El hombre se ganaba la vida como comerciante en el Terminal de Pasajeros, fue allí donde hace unos años conoció a su esposa, pero en ese entonces cada quien hizo su vida, fue años después que se reencontraron y comenzaron a tener una vida de pareja, según relató su cuñada Carmen Ramona Merlo.

La señora Merlo relató que al menos seis años tenían de relación Pernía Gámez y su hermana y desde ese entonces vivían en la residencia. “Eran la pareja ideal, estaba muy contenta porque mi hermana merecía un buen hombre y lo había logrado, él era una persona súper educada y muy buena gente” cuenta entre lágrimas su cuñada.

Indicaron demás familiares que la víctima fatal era un paciente psiquiátrico, que desde hace muchos años consumía una pastilla llamada Tegretol, aparentemente no estaba consumiendo el medicamento porque no habían logrado conseguirlo por la falta de insumos médicos y esto le habría causado un colapso nervioso que hizo que Pernía Gámez se quitara la vida.

Se estima que fue cerca de las 3 de la madrugada cuando el hombre se suicidó, porque su esposa manifestó que estuvo viendo el juego de Cardenales tranquilo y luego de eso ella se durmió.

Así mismo relató la señora a los familiares que Pernía Gámez el pasado lunes fue llevado a una clínica privada al oeste de la ciudad porque se sentía asfixiado y hasta lo nebulizaron; el martes estuvo muy intranquilo, pero la dama pensó que era producto del episodio del pasado lunes, dijo sentirse mal por lo sucedido.

La víctima deja un hijo, quien  vive en Caracas.

Por otra parte el señor Jesús Rodríguez, residente del lugar, dijo estar bastante impresionado por lo sucedido, pues aseguró que el señor fallecido era una persona muy educada, muy buen vecino que sabía que no tenía problemas ni personales, ni monetarios. El señor también indicó que sabía que el hoy occiso le faltaban sus medicamentos, a la vez que lamentó que por la situación del país no se consigan los insumos.

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