lunes, noviembre 29, 2021
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#Especial La generación termoeléctrica está por el suelo

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La falta del correspondiente mantenimiento, renovación de equipos y profesionalización del personal son las principales causales de la crisis que en materia de electricidad se está viviendo en Venezuela.

A esa conclusión llegaron los miembros de la Comisión Eléctrica del Colegio de Ingenieros de Venezuela luego de analizar la problemática persistente en esa materia.

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El ingeniero Antonio Patiño, uno de ellos, refirió a EL IMPULSO lo que se ha dejado de hacer y que ha agravado la situación.

Para comenzar, recordó que el embalse  de Guri, Central Hidroeléctrica Raúl Leoni, posteriormente denominada Simón Bolívar, está ubicada en el cañón Necuima, fue inaugurada la primera etapa en 1978 y forma parte del complejo hidroeléctrico del Bajo Caroní, con las centrales Antonio José de Sucre (Macagua), Francisco de Miranda (Caruachi) y Manuel Piar (Tocoma).

Explicó el ingeniero Patiño que Guri fue diseñado para resistir 32 meses de sequía, contando con un parque eléctrico de soporte que hoy día, por falta de mantenimiento, sólo está operativo en un 30 %, de allí el origen de la crisis que en materia de electricidad estamos padeciendo.

“Actualmente sólo se está explotando el recurso agua (Guri), o sea un 75 %, para generar la electricidad que se requiere en Venezuela, 14 mil megavatios”, señaló.

Explicó que hasta hace algún tiempo la demanda llegaba a 17 mil megavatios, pero debido a que el sector productivo también se ha reducido sustancialmente, lo mismo ocurre con el fluido eléctrico.

En cuanto a la situación actual, la consideró nada halagadora y expuso algo que debe llamar la atención a quienes están encargados del manejo de la distribución de electricidad en el país y es que para mediados de esta semana a la presa le estaban ingresando 3.200 metros cúbicos de agua por segundo y las turbinas estaban procesando 3.700, o sea 500 litros más.

Además, agregó, para el miércoles 8, la cota del embalse estaba en 262.5 metros sobre el nivel del mar, por debajo de la máxima, que es de 272, y, aproximadamente está registrando una reducción de entre 2 y 3 centímetros por día.

Consideró negativo esos promedios pues se está “turbinando” más del agua que ingresa al lago, lo que podría traer daños a los equipos.

Patiño también recordó que el año pasado, cuando el lago se redujo a los límites más bajos de su capacidad, un alto funcionario gubernamental esbozó la “idea” de subirla ingresándole agua a través de camiones cisternas.

“Eso es una locura mayúscula porque se requerirían 157 cisternas con capacidad de 30 mil litros cada una cada segundo, o sea, 565.200 por hora, algo imposible de lograr”, explica.

Estimó que esa es una prueba más de la carencia de profesionalización que se ha venido registrando los últimos años.

Debe haber una verdadera profesionalización en el sistema porque últimamente hemos visto cómo colocan al frente de una industria tan complicada a gente que no sabe nada del tema, gente que desconoce lo que es gerenciar, gente que, de paso, no se rodea con técnicos en la materia, y de allí los “apagones” o racionamientos que en determinadas temporadas de cada año se registran, especialmente en zonas más alejadas, puntualizó.

Para el ingeniero Patiño, no es cierto que no se estén aplicando racionamientos, que se multiplicarán, como lo declara con frecuencia el ministro Motta Domínguez, pues la Comisión Eléctrica del Colegio de Ingenieros recibe informes de diferentes regiones en los que reportan “apagones” o suspensiones programadas del servicio por determinados horarios.

Situación en Lara

Para el ingeniero Patiño, la situación en Lara, pese a la disminución en el consumo por la paralización o reducción de la operatividad de varias empresas industriales, tampoco es nada halagadora.

Recordó que cuando existía Enelbar no había “apagones”, los que son frecuentes en la actualidad.

Eso se debe, explicó, a que las plantas termoeléctricas existentes no cumplen a cabalidad con sus funciones.

Puso como ejemplo la sub-estación Cabudare, construida para operar 3 turbogeneradores de 40 megavatios cada una, inaugurada el 8 de octubre de 2008 con una inversión de 97 millones de bolívares con el fin de ayudar al sistema interconectado nacional.

“Esa planta está totalmente paralizada luego de presentar muchas dificultades, supuestamente, también por falta del debido mantenimiento”.

De acuerdo a los informes recabados por el CIV, la generación termoeléctrica en Lara no llega a 100 megavatios y como son necesarios 575, se deben pedir  480 al sistema nacional para cubrir el déficit.

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