¿Hacia dónde va Venezuela tras sesenta días de protesta con 60 muertes?

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Tras dos meses de protestas que dejan 60 muertes en Venezuela, la oposición no sólo no ha logrado su objetivo, un cambio de gobierno, sino que encara una urgencia mayor: conjurar la Asamblea Nacional Constituyente, considerada de vida o muerte por el presidente Nicolás Maduro.

Como casi todos los días, desde el 1 de abril, los opositores marcharon este martes vestidos de blanco en el este de Caracas para exigir la salida de Maduro con elecciones generales; mientras, de rojo, los chavistas se manifestaron en apoyo al presidente en el centro de la capital.

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También, en lo que se ha vuelto rutinario, la jornada terminó en enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y los manifestantes, en un cruce de gases lacrimógenos, piedras y cócteles molotov, que muchas veces han degenerado en disturbios y saqueos.

¿Cuánto más puede durar este ciclo de protestas que deja además un millar de heridos y cientos de arrestos? Para la oposición es un ahora o nunca. Pero los analistas coinciden en que las manifestaciones, las más fuertes y masivas que ha enfrentado Maduro, son importantes, pero no suficientes.

Advierten que la estrategia opositora debe reorientarse hacia la Asamblea Constituyente con la que Maduro -cuya gestión rechazan más del 70% de los venezolanos según sondeos privados, pero con el vital apoyo de la Fuerza Armada- busca mantener con vida y radicalizar la revolución socialista fundada por el expresidente Hugo Chávez (1999-2013).

  Socialismo radical

«Faltan 8 horas, 35 minutos, 19 segundos», marca el conteo regresivo que aparece en la pantalla de la televisión oficial, anunciando, con enorme expectativa, el inicio este miércoles de la inscripción de candidatos para la elección de la Constituyente a fines de julio.

La oposición asegura que se trata de un «fraude» pues el sistema planteado para elegir a los 545 asambleístas permitiría al chavismo ganar la mayoría de los delegados, instaurar «un régimen comunista» y eludir elecciones para perpetuarse en el poder.

Para el politólogo Luis Salamanca, la oposición debe exigir «algo que pueda realmente conseguir», no unas elecciones generales. «Debe enfrentar un peligro real, el más importante que ha enfrentado la democracia venezolana en la historia reciente, que es la Constituyente», aseguró a la AFP.

«Maduro le tiene miedo al control popular. Quiere salvarse, va a imponer la Constituyente madurista y no sabemos qué país va a salir de ahí. Tiene que ver con que no quieren las elecciones presidenciales de 2018», aseguró Salamanca.

Para el sociólogo Héctor Briceño, el gobierno trabaja cada vez más para imponer la Constituyente y con ello llevar al país hacia régimen abiertamente autocrático.

«¡La Constituyente va!. ¿Qué puede hacer la Constituyente? Todo lo que quiera. Es el gran poder (…) para cambiarlo todo», advirtió el domingo Maduro, quien en reiteradas ocasiones ha amenazado a la oposición con «radicalizar» la revolución si persiste en «la violencia».

   «Quiebre del chavismo»

El país también podría enrumbarse hacia un escenario de mayor lucha en el chavismo que quiebre la estructura del poder, según los expertos.

Luisa Ortega, la poderosa fiscal general, abrió una fisura al rechazar la Constituyente, como también lo han hecho dos magistrados, la exdefensora del Pueblo Gabriela Ramírez y otros exfuncionarios chavistas.

«Si esta gotera aumenta su velocidad, abrirá una zanja que dividiría a los chavistas en dos bloques: uno en defensa de la Constitución y otro en defensa de la estabilidad de Maduro», opina Briceño.

Para el analista Luis Vicente León, una «implosión» en el chavismo allanaría el camino para una negociación, lo que representaría un éxito para los adversarios de Maduro.

Pero Salamanca es escéptico frente a la posibilidad de que esa fractura haga retroceder al gobierno, y en cambio señala que la clave está en los militares, a quienes Maduro les ha dado amplio poder.

  «Anarquía constante»

Por lo pronto, ni gobierno ni oposición dan su brazo a torcer.

«Pareciera que el juego está trancado, el gobierno reprime cada vez más y la oposición insiste en la calle, vendría una confrontación total y aguda. Un caos permanente, una anarquía constante. Aquí todo puede pasar, incluso el levantamiento popular», advirtió Salamanca.

Briceño estimó que si el conflicto continúa escalando se iría «hacia una violencia más institucionalizada» (represión sistemática), por lo que consideró necesario reorientar las protestas hacia la defensa de la Constitución, de tal forma que incluyan a los chavistas inconformes con Maduro.

«Las protestas son fundamentales, pero no las que estamos viendo ahora», agregó.

León estima imprescindible que las manifestaciones sean masivas y pacíficas para forzar una negociación, que la oposición se conecte con los sectores populares y emerja un líder capaz de remolcar el descontento hacia una salida definitiva de la crisis.

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