FOTOS: Obrero pierde la vida tras caer en red de aguas servidas

José Manuel Zaá | Fotos: Iván Piña |

Se trataba de un trabajo rutinario para él. Argenis José Rodríguez Gutiérrez, hombre de 28 años de edad, jamás pensó que moriría cuando aceptó participar en las labores de reconstrucción de tuberías que realiza una contratista de Hidrolara (Construcciones de Aguas Servidas Malpica), desde hace aproximadamente un mes, en la urbanización Argimiro Bracamonte de El Cují, al norte de Barquisimeto.

Un mecate mal amarrado a una pala excavadora era la única medida de seguridad que tomó para descender cinco metros hasta la red de aguas servidas, en la que debía remover unos sacos de tierra que contenían la corriente.

En efecto, logró restituir el fluido; pero los gases tóxicos provocaron que su desmayo y lo hicieron caer en el río de aguas putrefactas que corre en tubos de 21 pulgadas de diámetro. Resultó presuntamente ahogado.

Contaron testigos del hecho a EL IMPULSO que el fatal accidente se suscitó como a las 12:30 p.m. de este viernes.

Argenis José -conocido por amigos como la Cabra- y sus compañeros, estuvieron trabajando hasta las 3:00 a.m. del viernes, en lo que era el último trabo de tubería de la Bracamonte. Solo faltaba retirar el tapón que les permitió ejecutar las operaciones allí.

Pasadas las 9:00 a.m. pusieron manos a la obra. Cuando llegó la hora de almuerzo, la mayoría de los obreros fue a hacer lo propio, mientras Cabra, Ricardo Perdomo -lesionado de 28 años de edad-, y el operador de la máquina, llamado Juan Virgüez, pretendían terminar con lo asignado para tomar un descanso.

En una escalera bajaron por la boca de visita el hoy occiso y Perdomo; sin embargo, a los minutos se escucharon los gritos de auxilio en la superficie. Cabra había caído.
Perdomo, por intentar socorrer a su compañero, también terminó sumergido en las aguas cloacales.

Al ver lo que pasó, Virgüez dejó los controles y, con el apoyo de transeúntes, pudo rescatar a Perdomo, quien se encuentra en estado crítico en el Hospital Central Universitario Antonio María Pineda, por ingerir líquido cloacal. Es residente del barrio Los Pocitos.

Cabra no corrió con la misma suerte y fue arrastrado como unos 50 metros por la corriente.
Su cadáver lo extrajeron funcionarios del Cuerpo de Bomberos de Iribarren, a las 1:30 p.m. y frente a la mirada de varios curiosos, por otra boca de visita, ubicada en plena Intercomunal Barquisimeto-Duaca, sentido norte-este, en la entrada a la urbanización Bracamonte.
Familiares del difunto lo describieron como un joven trabajador y familiar.

Tras su partida, quedan sin padre tres niños de cuatro, siete y once años de edad.

Era muy querido en Rastrojitos, Tamaca, donde vivía junto a su esposa.

“Esta empresa no tiene seguridad industrial. Cómo es posible que vayan a meter a una persona en esas tuberías sin mascarilla, sin casco, sin arnés, sin botas. A mí me estaban pidiendo un mecate para poder bajar”, reprochó sobre lo sucedido un amigo de Cabra, llamado Laureano Alvarado, quien indicó que el fallecido tenía un mes en la obra.

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