#RevistaGala Tintorero en Hilos de historia

Leybimson Rosendo @Galalarevista/Rosendoele |

Entre los deseos de su madre porque tuviera una carrera profesional y la idea de su padre porque aprendiera la importancia del trabajo manual; él decidió quedarse con la tradición familiar y hoy día, podemos decir, que gracias a ello, las nuevas generaciones, podrán seguir con el legado que, hace casi 100 años, inició su abuelo materno: Juan Evangelista Torrealba.

“Yo aprendí porque era lo que veía aquí; mi papá criaba chivos y sembraba maíz y caraota, mientras que mi mamá tejía porque lo aprendió de sus padres; mis abuelos maternos fueron los que nos dejaron esta herencia cultural”. Así nos lo cuenta Elis Raúl Mendoza Torrealba, quien nació, creció y continúa viviendo en su querido pueblo, Tintorero.

Quisimos saber, si el arte de tejer lo había aprendido directamente de su abuelo, pero nos aclaró que: “Cuando yo tuve conocimiento del tejido, ya mi abuelo se había muerto, a nadie le interesaba saber la historia de dónde veníamos y para dónde íbamos, hacíamos las cosas de manera automática”.

Siendo así que, fue su madre quien le dio las directrices para lo que se convertiría en el oficio de su vida; de aquellos momentos rescata, con mucha  firmeza, que cuando era más joven no le gustaba llevar sol y por eso no quería “cuidar chivos”, le resultaba mejor aprender a tejer…

Orgulloso de sus raíces

“Cómo uno no se llena de orgullo, al ver que personas de la capital vienen hasta aquí para conocer Tintorero a través de sus artesanos”

¿Qué fue lo primero que aprendió?

¡A agarrar las ovejas para que mi papá las esquilara! Después de eso, iba con mi mamá y una carretilla a un pozo comunero para lavar la lana; posteriormente, la poníamos a secar y luego venía un proceso de selección de color, ya que había ovejas blancas, negras y grises. Sin embargo, el trabajo más fuerte era cuando tocaba peinar la lana.

Es conocido por sus hamacas, ¿las hacía desde el inicio?

No, en aquel entonces, hacíamos cobijas burreras pero no para arroparse, sino para colocarlas en el lomo del burro y encima de ellas la silla, la gente pensaba que una cobija de lana “era algo muy ordinario para uno”. Trabajar con lana no es igual que trabajar con hilos de algodón, es muy poca la gente que sabe hacerlo.

¿Qué le dicen sus hijos y nietos sobre este arte?

Bueno, ya un pequeño de nuestra quinta generación, me pidió que lo enseñara a tejer, pero me da cosa y debo decirlo: cada vez hay menos materia prima para enseñar el proceso, las condiciones ya no están dadas para que ellos aprendan el trabajo de tradición…

En vista de las adversidades, ¿ha pensado dejar este trabajo?

¡Yo no pienso dejar esto! Lo dejaré el día que no se consiga nada de materia prima, pero mientras podamos, a pesar de las condiciones adversas, lo seguiremos haciendo porque esto es parte de la historia y la cultura de Tintorero.

¿Cuánto tiempo se puede tardar haciendo una hamaca?

El tejido lo hacemos con hilos de algodón y se lleva uno o dos días, dependiendo del tamaño de la hamaca.

¿Qué quisiera decirles a todos los que lean esta entrevista?

¡Cuando vean una hamaca, recuerden a Tintorero! Aquí es donde son fabricadas, quiéranlas y denle el valor sentimental y monetario que merecen.

“¡Desde que tengo uso de razón es lo único que he hecho, no se hacer otra cosa sino tejer y estoy muy orgulloso de hacerlo!”

“Mi hermano Miguel Angel Mendoza, fue el primero que inició las ferias de tintorero”

“¡Donde se mete la política la cultura desaparece!”

“Según la leyenda, mi abuelo fue el primer artesano de tintorero”

Información: Teléfono: (0416) 127 9626

 

 

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