FOTOS: Cicpc dio de baja a El Pecho uno de los líderes de Mercabar

Karina Peraza Rodríguez | Fotos: Ángel Zambrano |

Un mundo dentro de otro es lo que existe en la zona de La Playa, en las instalaciones del Mercado Mayorista de Barquisimeto (Mercabar) donde se manejan los robos, las extorsiones, la venta de droga y la prostitución.

La edad y género no son impedimentos para hacer de las suyas. Desde los 8 años ya hay niños que cometen arrebatones o llevan recados de amenazas. La prostitución se comienza a ver en jovencitas desde los 13 años en adelante, las comandan personas adultas.

Ronald José Gil Ortiz, de 20 años de edad, conocido como El Pecho, era uno de estos líderes que había tomado las riendas en el sector La Playa, su zona, era la parcela 6, el área de cebollas y la que llaman mixta.

“Como que vivía aquí, porque apenas llegábamos a las 3 de la mañana para comenzar con nuestra faena, ya lo encontrábamos haciendo fogones, empezaba a acomodar a cada vendedor en un puesto y le pedía de 300 a 400 mil bolívares, a cambio de no ser molestados, robados y brindarles seguridad”, explicó uno de los productores que viaja desde Quíbor y tiene pisando Mercabar desde hace 33 años.

Explica el hombre que aunque parece poca la cantidad, es mucho el dinero que al final recogía, porque son muchas las personas que llegan a vender, a descargar y se van, a los proveedores grandes que vienen a comprar, a los pequeños que se colocan a vender al detal, “todos debían cancelar estas tarifas y el pago no servía para nada porque él decía cuidar, pero mandaba a otros de su banda a robar a los que allí llegaban y a los mismos vendedores”.

Son más de 20 los integrantes de la banda que comandaba El Pecho. Reclutaba hasta niños de 8 años, mujeres, todos se prestaban a robar. Lo de ellos era dinero y teléfonos, por los cuales muchas veces pedían rescate, asegura el agricultor.

El hombre indica que desde hace un poco más de un año tenían viendo a El Pecho en el lugar, pero hace un año exactamente que se hacía sentir. “Todos saben que él, era el que mandaba. Se paseaba desde la cerca de los baños, vigilante con una pistola grande, que tenía súper peine, también le habían visto otro tipo de armamento”, comentó el señor a la vez que asegura que otros de los que lo acompañaban también tenían armas.

Un proveedor de El Tocuyo, municipio Morán, asegura que a todos les da miedo hablar, pero que los robos eran constantes y que ya nadie puede pernoctar en la zona, pues saben que serán robados. Denuncia que cuando no pagan, la mercancía se la llevan.

Desde hace 20 días para acá la situación en Mercabar se ha tornado un poco peligrosa, según manifiestan los que allí hacen vida, se han registrado homicidios, lesiones y temen por la seguridad de quienes hacen vida en dichos espacios.

Cicpc actúa

Las denuncias comenzaron a llegar a oídos de los sabuesos del Eje de Homicidios del Cicpc Lara, quienes ya venían investigando dos crímenes perpetrados en Mercabar y comenzaron a obtener diversas informaciones y el que más salía a relucir era El Pecho, quien resultó ser el autor material de un homicidio que fue ejecutado el 6 de diciembre del 2017, en perjuicio de Carlos Alexis Lameda Castañeda, de 24 años de edad, quien era militante del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y parte del equipo de trabajo del secretario de gobierno del estado Lara, Yannis Agüero.

Según testimonios de testigos, Lameda Castañeda andaba con unos compañeros por la zona comprando algunas verduras cuando fue abordado por El Pecho, quien le pidió su teléfono celular y en vista que el hombre se resistió al robo éste le disparó.

“El día que le disparó al señor del PSUV se fue caminando con su arma en la mano como si nada, todo el mundo lo vio, eso fue a plena luz del día”, confirmó un comerciante.

Una comisión de sabuesos del cuerpo detectivesco, se fue entre 7:30 a 8 de la mañana de ayer para Mercabar. Cuando entraron a La Playa visualizaron al joven, quien al ver que iban por él salió corriendo y brincó una cerca perimetral, según indica la versión policial. El sujeto al verse acorralado, desenfundó un arma de fuego, se trataba de un revólver y le disparó a los funcionarios, quienes también hicieron lo propio.

Al menos ocho detonaciones se escucharon. “Las balas iban y venían por esa zona”, contaron los comerciantes. “Luego vimos que sacaban al hombre herido y lo montaron en una camioneta y se lo llevaron”. El Pecho fue auxiliado e ingresado en el Seguro Social Pastor Oropeza, los médicos lo recibieron y en el momento que lo iban a atender murió.

Al sitio del suceso llegó un representante del Ministerio Público. En el lugar se recolectó un revólver calibre 38. Asimismo efectivos del Cicpc se llevaron a un grupo de jóvenes a quienes requerían para saber si no estaban involucrados en hechos delictivos.

Se supo que El Pecho, era de Tamaca, del norte de la ciudad y se había venido hacia Mercabar, vivía en la zona, tenía registro por robo genérico. Los familiares llegaron al lugar y fueron llevados hasta la sede del Eje de Homicidios, posteriormente se movieron hasta la morgue donde fue trasladado el cuerpo sin vida, después de mediodía de ayer.

Sin seguridad alguna

Los comerciantes aprovecharon la ocasión para denunciar que son distintas las bandas que allí operan y distintas modalidades, desde redes de prostitución, carteristas, extorsionadores y quienes vienen de afuera.

Un agricultor cuenta que al lugar han llegado vehículos particulares con hombres armados, de donde se llevan al menos 20 sacos de algunas mercancía. “Salen por la puerta principal donde están los Guardias Nacionales, con la mercancía robada y armados y nadie los revisa, pero basta que salga un camión de nosotros cargados para que los guardias revisen todo”.

Asegura que aunque en el sitio hay funcionarios de la Policía Municipal de Iribarren (PMI) y de la GNB nunca están por la zona, sino en la puerta del Mercabar. “No patrullan por la zona y los que vienen aquí es porque algún comerciante les ha cancelado para que los cuiden, cobran al menos un millón diario por ello y se quedan a tu lado todo el día, además hay que darles comida, eso sí, si pasa algo al compañero que está al lado y no es de los que paga por cuidado, ni voltean a mirar”, denuncia el agricultor refiriéndose a la actitud de los policías y castrenses que allí están destacados.

Hacen un llamado a las autoridades para que tomen cartas en el asunto, pues el sector La Playa, es una de las zonas más visitadas en el mayorista.

 

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