#OPINIÓN Lectura: La luz #20Nov

Carlos Mujica | Ilustración : Victoria Peña |

Dijimos anteriormente que “el éter no existe,” pero sí existe la energía. Se decía, entonces, que el éter servía de medio para que la luz se desplazase en el espacio del Universo. Pero el fenómeno, en realidad, es totalmente contrario; la atmósfera es una masa constituida de partículas físicamente reales, de espín 1/2.

La atmósfera como las partículas constituyentes están relativamente fijas como cuerpo gaseoso envolvente del cuerpo ponderable de los planetas y de las estrellas. Esa masa atmosférica, en el caso de la Tierra, ( y asimismo de todos los cuerpos ponderables), recibe la energía procedente del Sol que tarda un poco más de ocho minutos en hacer la travesía del Sol a la Tierra. La velocidad de la energía solar y de toda energía es de 300.000 kilómetros por segundo.

El hemisferio de la Tierra que se coloca frente al Sol es el que recibe directamente la energía solar. A la velocidad expuesta, la energía solar invade y se desplaza por la masa particular de la atmósfera. La masa de la partícula atmosférica por la acción de la energía solar se transforma en partícula de luz. Es mediante este proceso como los cuerpos ponderables asumen su propia luz.

De aquí que, esta es la razón por la cual, desde las noches terráqueas, podemos observar esos puntos de luz dispersos en el espacio. La Tierra, pues, si se pudiera observar desde otro planeta como por ejemplo Venus o Martes; o también desde el Sol, sería para el observador otro punto de luz. De modo que todos los cuerpos en el espacio, desde cualquier punto desde donde se les observe, se les verán como puntos de luz. Dada la cercanía de la Tierra, el Sol es la excepción.

Ahora, bien, el hemisferio permanece iluminado más o menos por doce horas, porque la energía, a la velocidad predicha, invadiendo la atmósfera permanece desplazándose. La enseñanza que nos deja el proceso de iluminación de los cuerpos ponderables en el espacio, es que cada cuerpo se auto ilumina.

La atmósfera, en todo caso, como cuerpo gaseoso qué es, comparativamente funge como el gas que alimenta la lámpara gaseosa del fluorescente, que recibe la energía eléctrica para iluminarse. Función esta que cumple la energía solar cuando transforma las partículas gaseosas de la atmósfera en partículas de luz.

De modo que la luz radiante del Sol, es su luz particular que no puede iluminar el espacio, como sucede con todos los cuerpos ponderables como la Tierra, porque la energía del espacio es neutral; es decir, carece de cargas eléctrica. La energía eléctrica, pues, es la misma energía del espacio, pero polarizada.

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