#OPINIÓN Se busca un emprendedor: La fatiga del emprendedor #11Dic

Italo Olivo | Foto: Archivo IMP |

“Dos clases de personas fracasan en la vida: Aquellas que no saben nada y aquellas que creen saberlo todo”

Warren Buffett.

La gran mayoría de los psicólogos están de acuerdo en afirmar que importantes rasgos de nuestro carácter se forman en los primeros días o meses de vida. Muchos sostienen, que ya en el útero de la madre se viven experiencias que influirán en nuestra futura manera de ser.

Pero por otra parte, hay quienes sostienen, que hasta nuestro último respiro, estamos en grado de innovarnos, de encontrar la fuerza y la voluntad para hacer cosas, que nosotros mismos el día anterior dudábamos de lograr hacer. Según estas personas, cada uno de nosotros es de alguna manera como un río, que cuando encuentra un obstáculo se abruma o se desvía por caminos más o menos difíciles, porque lo queremos
verdaderamente. Al final, todos los ríos logran llegar al mar. Nosotros podemos decidir cual es el mar al cual queremos ir y si lo queremos, podemos en cada momento cambiar nuestra decisión.

Nacer libres de escoger que cosas hacer con nuestra vida, según otros, significa disponer de una enorme riqueza para administrar, empeñándose a construir cada día aquello que seremos al siguiente día. Por eso estas personas no tienen ninguna duda de que un emprendedor se hace.

Cualquier edad, condición económica y social, son buenas para asumir la decisión de convertirse en emprendedor. De todos modos es importante tomar en cuenta, que para algunos la cosa es más fácil que para otros, gracias a una suerte de talento natural o a condiciones de partida más favorables.

Cada uno de nosotros en realidad tiene actitudes innatas que deben ser valoradas, a las que para convertirse en un emprendedor, se deben siempre adjuntar, otras que se pueden adquirir. A veces importantes virtudes innatas permanecen en la sombra por años: son la voluntad y la motivación a emprender caminos nuevos, los que movilizan en nosotros los recursos necesarios.

Antes de afrontar la aventura emprendedora, es muy importante verificar bien la solidez de las propias motivaciones, saber que vamos a encontrar y conocer los propios puntos de fuerza y debilidad en los cuales trabajar.

Por otro lado es importante comprender, que la aventura emprendedora, no es necesariamente una aventura de vivirla solos. No es verdad que el emprendedor es un individualista. No debemos confundir el individualismo con la capacidad de asumir responsabilidades personales. A menudo el nacimiento de una nueva empresa es el fruto de la colaboración de muchas personas que meten juntas sus inteligencias y sus recursos para realizar una idea común.

Definitivamente, el dicho de que “En la unión está la fuerza” es plenamente válido incluso para quien quiere lograr una nueva empresa.

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