#OPINIÓN Caleidoscopio: La cabaña (The Shack) #17Ene

Fritz Márquez | Foto: Archivo IMP |

Imagínese que usted recibe el llamado de Dios, Él desea hablarle y lo cita a un lugar para tal fin. Pero, se trata del lugar donde cuatro años atrás asesinaron a su hija. ¿Iría usted a esa cita?  ¿Qué le diría a Dios?  ¿Y de ir, como lo trataría?

En los próximos días,en nuestro país se escucharán cuatro palabras sentidas: cambio, reconstrucción, amnistía y perdón.En la segunda película del joven director Stuart Hazeldine, La Cabaña (The Shack,) el perdón, los efectos del odio, la crisis de fe, y las inquietudes espirituales del espectador se ponen a prueba. Veamos:

Missy, la hija menor de Mack Phillips (Sam Worthington) fue secuestrada durante unas vacaciones familiares. Todas las pruebas evidenciaron que fue asesinada salvajemente en una cabaña abandonada en los bosques de Oregon. Cuatro años después, Mack recibe una carta firmada por Dios, con la extraña invitación de ir a la misma cabaña durante un fin de semana. A pesar de los muchos recuerdos, Mack acaba frente a la puerta de esa cabaña en una tarde de invierno. Lo que encuentra allí cambiará su vida para siempre.

La cabaña no es una película taquillera, es larga, sencilla y su crítica fue controversial. Plantea un mensaje que conjuga varias corrientes filosóficas y religiosas (católica, protestante, hoponopono, gnóstica) sobre el perdón.

Es oportuno ver esta película en estos días, porque se avecinan cambios en nuestro país, y porque la palabra perdón será pieza fundamental en esa reconstrucción que pareciera estar a la vuelta de la esquina. El líder sudafricano Nelson Mandela, tras salir de la cárcel (27 años condenado por traición a la patria) dijo: “Llego la hora de superar los abismos que nos separan, llego el tiempo de construir”. Hoy, Sudáfrica atraviesa una profunda crisis económica, pero está muy lejos de aquella Sudáfrica que puso preso a Mandela, pues con su idea de nación arcoíris no solo devolvió la esperanza a una nación sino que reconstruyó la unión de la misma.

No se trata de ir a ver la película para saber si perdonar o no es lo correcto. Creo que lo que busca La Cabaña es el encuentro entre el yo en físico y el yo interno en este tema del perdón. Les dejo tres frases del diálogo entre Dios y Mack que recogen ese encuentro y que quizás, puedan dar alguna herramienta para saber qué hacer en los días por venir en nuestro país.

  1. ¿por qué me trajiste de vuelta aquí? – porque aquí fue donde te estancaste,
  2. – si eres quien dice ser… ¿dónde estabas cuando yo te necesite?
  3. –hijo, cuando solo ves tu dolor, me pierdes de vista.
  4. El perdón no genera una relación. Simplemente es soltar el cuello del otro. Mack, el dolor te consume por dentro te roba la alegría y paraliza tu capacidad de amar.
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