#OPINIÓN Una Imagen Un País | Juan Guaidó

Melissa Sáez Hernández | Ilustración de Gabriel Anzola |

Tras salir de lo que pareció un acto de magia, nuestro hoy Presidente Interino, ha pasado de ser una persona desconocida por muchos, a ser un símbolo que le devuelve el espíritu de libertad, lucha y esperanza a los venezolanos, un pueblo que se ha sumergido en la desesperanza por años.

 

Tras un estudio de imagen realizado al actual Presidente Interino, bajo la metodología de Imagen de Primer Impacto, hemos logrado identificar rasgos que resaltan en su personalidad. Muestra un perfil altamente adaptable, logrando un buen equilibrio en situaciones novedosas, una inteligencia que podría llamarse estratégica, que lo ha ayudado a manejar sus emociones, con grandes rasgos de intuición y una capacidad de resolver situaciones utilizando la información disponible y la inteligencia de otros.

 

Su valentía, lo ha llevado a enfrentar un reto histórico, que aunque pudo haberle generado algún tipo de miedo, lo enfrenta con la plena convicción de solucionar el reto planteado, ejecutando las acciones necesarias para ello. Una valentía que podría llevarlo a ser temerario, entendiendo este adjetivo, como la capacidad de ejecutar una acción varias veces, hasta lograr el objetivo aun exponiéndose a riesgos.

 

Es un hombre considerado, accesible, que presenta solución a los problemas planteados, una personalidad que puede influir a otros, más de lo que él mismo puede ser influido, rasgo importante para el cumplimiento de las metas grupales acorde como las que presenta el país actualmente.

 

En este análisis de su personalidad pública, se ha logrado observar que emite un mensaje con una doble emocionalidad; por una parte se expresa con frases alegres y esperanzadoras, y por la otra notamos el ímpetu al hablar de las injusticias, los maltratos y la indolencia contra un pueblo que grita cambio y libertad.

 

En cuanto al perfil de reputación pública, es una personalidad que sin elementos perturbadores, no tiene antecedentes que lo acusen de ningún acto indebido, lo que suma a su imagen confianza y fe.

 

Su estereotipo intelectual con grandes rasgos sociales,  lo lleva a tener una imagen conciliadora, ductora y eficiente.  Tiene un discurso cohesivo, inclusivo y aglutinador, abriendo las puertas de la reconciliación entre hermanos de un pueblo, que ha estado sectorizado por años, al que le dice, llegó la hora de que volvamos a ser un solo país.

 

Melissa Sáez, es analista política. [email protected]

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