#OPINIÓN Ventana abierta: Murió y sus obras siguen #13Mar

Eduardo González | Diseño: Jéssica Oshiro |

Para recodar:

“Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen”

(Apocalipsis 14:13)

Este artículo nació, cuando varios miembros de nuestra familia, hermanos y algunos amigos recordaron, de forma muy emotiva, que se cumplía un aniversario más de la sentida desaparición física de mi madre, la maestra Thirsa Elena González Sánchez de González, lo cual ocurrió el 07 de marzo de 1968.

Esta insigne docente, se certificó por mejoramiento profesional como maestra y luego trabajó en varios centros educativos, pero su principal actividad pedagógica la realizó en la Escuela Nacional “14 de Septiembre de 1552”; cuando era director, el ciudadano Federico Ramos Peña, y estaban ilustres maestras como: Luisa de García, Ana Rita de Iribarren, Alicia Delgado, Yolanda de Bello, Carmen de Orellana, Juana de Cordero, María de Veliz y Blanca de Oropeza.

Entre la familia que la recordaron, se encuentran los tíos: Eliseo Ramón, Gladys Esperanza, Virginia, Reinaldo Enrique y mis hermanos Miguel Ángel, Hernán Rafael y Claudio Miguel, algo muy apreciado por quién escribe, ya que en aquel tiempo tan solo contaba con 11 años de edad y para esa entonces quedamos bajo el cuidado, primariamente, de mi padre Claudio Miguel y nuestra abuela Maria Oracia Sánchez de González.

Thirsa Elena, fue recordada por medio de: Grabaciones de su voz; vivencia con, y en pro de la familia, unido a la ayuda que le brindó a múltiples personas. También por la dedicación para orientar, educar a estudiantes de la escuela antes mencionada, y hoy, muchos de ellos, son destacados profesionales de nuestra nación, quienes junto a sus familiares, la echan de menos con cariño.

Compartió su fe, la cual estaba puesta en Jesús y sabía que después que uno muere pasa a descansar, pero tenía la convicción que existe una resurrección. Algo que enfatizamos en artículo anterior N° 669. Por ello, el texto de hoy dice que quien muere “descansa de sus trabajos” (no sabemos nada), y uno es recordando por sus obras, con el pasar de los años.

En este ambiente, ese día 07 de marzo, compartimos con amigos de nuestro grupo de WhatsApp del Liceo Mario Briceño Iragorry, sobre el aniversario N° 51 de la muerte de mi madre y surgieron comentarios como los de nuestra amiga Carmen Alicia Prato, quien recordó que para esa fecha nos acompañó, junto a otros compañeritos de estudios: María Teresa Cuello, Mildred Reyes, Elvira Bravo; también estuvo William Oropeza y algunas maestras del Grupo Escolar “Dr. Pablo Acosta Ortíz” como: Olga de Prato, Lina de Cuello, Elvirana de González, entre otras; recordadas por su bondad y encomiable labor educativa.

En la Biblia dice que seremos juzgados por lo bueno y lo malo que hacemos (Eclesiastés 12:14). Y hace poco, cuando se fue la energía eléctrica, en Venezuela, por más de 90 y más horas en algunos lugares, nos obligan las circunstancias a recordar las obras en negativo que han realizado algunos gobernantes, aún después de muertos, para no darle la debida atención a los servicios públicos, con consecuencias catastróficas.

Sirva esto, de lo que está sucediendo en nuestro país, como un recordatorio que seremos juzgados no solo por la historia, sino por nuestro Creador; porque al morir, nuestra vida se detiene, pero nuestras obras siguen.

Para ello vino Jesucristo, para ser crucificado por cada uno, quien recompensará la obra que hayamos hecho, sea la de un gobernante o un ciudadano cualquiera, porque la Bienaventuranza del texto de hoy está relacionada para los que guarden sus Mandamientos, y crean o acepten a Cristo como su Salvador personal (Apocalipsis 14:12).  

Eduardo Iván González González

www.ventanabiertalmundo.com

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