Exposición en homenaje a Elio Otaiza #24May

Carlos Eduardo López Falcón | Fotografías: Elio Otaiza |

La vida es una tómbola

Alguna vez Barquisimeto bailó al ritmo de La Lupe, la Sonora Matancera, la Billo´s Caracas Boys, los Melódicos, la Sonora Ponceña, Celia Cruz y Barbarito Diez. Prácticamente todas las estrellas del parnaso caribeño y latino hicieron vida en los clubes locales: el Club del Comercio, el Ayarí, el Cuatricentenario, el Centro Social, el Country Club, el América. Las rumbas duraban varios días y se prolongaban hasta que el cuerpo ardiera en calenturas o cayera producto de la licuefacción. Todo el cuerpo movía el esqueleto al ritmo de la tómbola. Se vivía el boom petrolero y el maná bañaba a todos de lo mismo; frenesí, deseo y fulgor.

La vida es una tómbola, presenta una selección de la obra de Elio Atilano Otaiza Fuentes (Bejuma 1916-Caracas 1976), quien se desempeñó como fotógrafo social, fotoperiodista y retratista.

A finales de la década de 1930 llegó a Barquisimeto donde aprendió, por herencia y práctica, el oficio de dentista, el cual habría de acercarlo al conocimiento de la química. Fotógrafo se hizo por afición y placer.

Contrajo matrimonio con Ángela Vásquez de cuya unión procrearían seis hijos.

En su casa de habitación en la calle 24 entre carreras 20 y 21, funcionaría su primer foto estudio, para luego establecerlo en la carrera 19 entre calles 29 y 30. 

En la historia de la fotografía del estado Lara se destaca como un fotógrafo excepcional: poseedor de un enfoque único; de una manejo de la iluminación, sin parangón; tal escribiera en el aire. Un maestro del revelado y acucioso de la calidad de las copias. Su obra habla por él. Fotografiaba con el placer de la mirada. Descubría la sociedad sin necesidad de recurrir a peripecias redundantes; todas las clases sociales desfilaban por su lente. Bastaba poseer su amistad, primeramente, o requerir sus servicios, para abreviar el momento y que éste se perpetuara hasta siempre.

En el campo de la fotografía artística, destaca por haber sido el primer fotógrafo oficial de la Academia de Danza y Ballet de Taormina Guevara, de sus ensayos y presentaciones primigenias. Estas escenas datan de 1948 a 1956.

Retratos, personales o de escenas familiares, se particularizan bajo su óptica. En los recibos de la casa tradicional de mitad del siglo XX era común encontrar un portarretrato con una obra de su autoría.

Intentó crear junto a Enrique D´Lima y Alfonso Castell, una asociación de fotógrafos barquisimetanos la cual no llegó a prosperar. En 1952, en ocasión de celebrarse el  cuatricentenario de la ciudad elaboró junto al maestro José Requena un gran mapa mural del estado Lara, ilustrado con fotografías de regiones y lugares de la geografía larense y que fue expuesto en la feria.

Como buen fotógrafo documental, poseía la virtud de estar en el momento y el lugar indicado, o llegar a tiempo. En agosto de 1950, permaneció varios días en El Tocuyo, devastada por un fuerte terremoto, registrando el evento para el diario El Nacional. Días después presentó junto al impresor y editor Francisco Villazán y Carrillo, una selección de cien gráficas del siniestro, en una exposición montada en los pasillos de la librería “Santos Luzardo” del poeta tocuyano Antonio Castellanos. Décadas después como diputado del Congreso de la República y miembro de la Comisión de Asuntos Indígenas, participó en expediciones, con las cuales armó dos exposiciones que fueron presentadas en el propio Congreso Nacional. La primera muestra titulada Indígenas del Amazonas la constituían 127 originales en blanco y negro de gran formato, tuvo lugar entre el miércoles 25 de junio al sábado 5 de julio de 1969 y mostraban sus andanzas como “diputado-fotógrafo” en el Amazonas venezolano. La segunda ocurrió entre el 5 y al 30 de julio de 1972, donde expuso 76 originales a color que mostraban motivos y lugares diversos de la geografía nacional, llamada Elio Otaiza fotografías.

En el Foto Cine Club Barquisimeto, en varias ocasiones se exhibieron fotografías suyas, además de actuar como jurado de los concursos y promotor.

En el campo de la fotografía social es donde luce y despliega todo un andamiaje de técnica y candor: hermosas, lúdicas y singulares resultan las celebraciones de toda índole; cumpleaños, bodas, fiestas, carnavales, rituales y reuniones.

Guillermo Morón, me contó como el día que su madre abandonó un largo luto tras la muerte de su hermano mayor, fue en busca de su gran amigo quien los retrató en la puerta de su casa.

Una hermosa dama, abochornada por un sombrío romance, puso fin a su vida luego de retratarse con él.

Su vida era intensa; tanto social como espiritual: fue tesorero de la Sociedad de la Divina Pastora y registró en múltiples ocasiones las andanzas de la imagen; recibiéndola con pastorcitas en la plaza Lara; trasladándola hasta la sede y el proceso de construcción de ésta. También fue miembro de la Logia Estrella de Occidente y realizó registros de esta cofradía. En el polígono de tiro participó como asociado.

En 1968, nueve años luego de la caída del régimen perejimenista, recorría la ciudad con un megáfono sobre el techo de su vehículo, promocionándose como candidato a diputado por Cruzada Cívica Nacionalista, el partido del añorado dictador, resultando electo al cargo. De allí su traslado a la capital de la República.

Una penosa enfermedad lo redujo, y sus últimos años transcurrirían en Caracas, donde murió el 25 de diciembre de 1976.

En junio de 1985 una pequeña selección de su trabajo, acompañó la muestra La fotografía como noticia, presentada en el Museo Alejandro Otero de Caracas, gracias a gestiones del fotógrafo Alirio José Sigala Venegas.

La vida es una tómbola es la primera individual de su obra que se presenta en Barquisimeto.

Carlos Eduardo López Falcón

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