#OPINIÓN La transición liberal #2Jun

José Antonio Gil Yepes | Ilustración: Victoria Peña |

Están planteados dos enfoques sobre nuestro futuro: el comunista chavista y el Plan País opositor. Pero, no está planteado un enfoque que libere nuestra sociedad de la concentración del poder y del rentismo. Llegar hasta allí no le ha interesado a nadie, excepto a Isaías Medina Angarita y Carlos Andrés Pérez II.

En vez de cumplir las eternas promesas del pluralismo efectivo y bienestar, nuestros gobiernos han preferido sacrificar la descentralización, el desarrollo empresarial y el enriquecimiento de los trabajadores y de los pobres. La fórmula aplicada ha sido presidencialista, centralista, estatista, partidista-autocrática, populista y, como esa fórmula empobrece, han utilizado el reparto rentista de subsidios para compensar los daños y sostenerse sin darnos igualdad política.

Este sesgo inicuo se ha debido a que dichos gobiernos han evitado decisiones que repartan el poder económico y político-administrativo. Por eso recurren a los ajustes (recortes y endeudamiento) en vez de las reestructuraciones (privatizaciones y descentralización).

El Plan de Transición Liberal se basa en la desprecidencialización, descentralización, privatización, pluralización vs. el partidismo y la autocracia, en una política social basada en el adiestramiento y el empleo, y no en el reparto de subsidios y en la recuperación de la producción petrolera con múltiples empresas.

Las medidas clave de la Transición Liberal son

1. Descentralización;

2. Autonomía de poderes;

3. Devolución de propiedades estatizadas; indemnización de daños;

4. Liberación de precios;

5. Reestructuración de la deuda pública y de PDVSA por reconversión masiva de deuda en capital y emisión de instrumentos de renegociación ligados al ingreso nacional (GDP Warrants argentinos);

6. Privatización, empresas mixtas y contratos de gerencia;

7. La dolarización de la economía y promoción de exportaciones versus endeudamiento para “sostener el valor del bolívar”, planteado en el Plan País.

Esto último volvería a sobre valorar el bolívar, privilegiar importaciones, promover el desempleo, controlar el cambio y a repartirlo entre los allegados de la nueva causa.

José Antonio Gil Yepes

@joseagilyepes

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