César Aristimuño: Desde el 2014 el consumo registra una caída acumulada del 70% #18Jun

Juan Bautista Salas | Foto: Archivo IMP |

Venezuela registra una caída acumulada del consumo de 70% entre 2014 y mayo pasado, por lo que las empresas no pueden apalancarse en los precios para generar flujo de caja, de manera que necesitan comercializar más unidades, aunque ello signifique nuevos sacrificios de rentabilidad, aseguró el director ejecutivo de la consultora Aristimuño Herrera & Asociados, economista César Aristimuño.

El economista sostuvo que esta situación se está agudizando debido a la restricción de liquidez que produce la estrategia de encaje legal que maneja el Banco Central de Venezuela, que ha secado el crédito bancario y profundizado la crisis de muchas empresas en todos los sectores de la economía.

“Es muy difícil que el productor venezolano pueda competir con productos importados, generalmente más baratos que los nacionales, cuando se consiguen. Evidentemente, las empresas deben reducir costos para para mantener competitividad en los anaqueles. Lo importante es vender unidades, no vender precios.

El flujo de caja viene por el número de unidades”, preciso. No obstante, Aristimuño explica que Venezuela no está en el trance de padecer una hiperinflación tan perniciosa como la de Zimbawe, porque la estrategia de prácticamente paralizar el crédito ha frenado el crecimiento de la liquidez y de la inflación, pero al costo de estrangular la economía y reducir su tamaño a mínimos históricos.

Aristimuño Herrera & Asociados, por ejemplo, no cree posible que la inflación llegue a los 10 millones por ciento que aún predice el Fondo Monetario Internacional y, en cambio, pronostica la inflación de cierre de 2019 entre 400.000% o 600.000%, todavía una condición hiperinflacionaria, pero muy lejos de la proyección del ente multilateral.

Sin embargo el especialista advierte que, si el instituto emisor y el gobierno central mantienen la severa restricción de liquidez y la disminución sostenida del gasto público por lo que resta del año, la inflación podría descender de manera abrupta a niveles de 20.000% o 30.000% para el cierre de 2019.

“El gobierno ha asumido la decisión de quitarle liquidez a la economía, y por eso los precios van a tender a bajar, debido a que no hay dinero en el mercado. El contrapeso es que hay una afectación grave en los niveles de producción; muchos negocios y empresas se hacen importadores y compiten con los mismos productos que fabricaban.

No hay acceso al crédito para producir y se han agotado fuentes alternas de financiamiento, que se reducen, básicamente, al esfuerzo de los accionistas.  Muchos empresarios han traído capitales del exterior, pero eso no va a continuar ocurriendo, debido al riesgo que existe en el mercado”, asegura.

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