#OPINIÓN Nuestras universidades #11Sep

Joel Rodríguez Ramos | Ilustración: Victoria Peña |

Qué venezolano no se siente orgulloso de haber recibido su título profesional en la hermosa Aula Magna de la UCV. Qué joven no se siente orgulloso de haber recibido su título universitario en la USB, una de las universidades más prestigiosas del continente junto con la UCV. Quién no se siente orgulloso de ser egresado de  la UC, de la ULA, de LUZ, de la UDO o de nuestra querida UCLA. A este grupo de grandes universidades se suman las universidades privadas. Quién no se siente también orgulloso de haber egresado, como yo, de la UCAB o de la Metropolitana, o de la Monteávila, o de la Belloso Chacín, o de la UFT, o de la Yacambú,  etc. La UCLA fue convirtiéndose en una tacita de oro durante las gestiones de los rectores Zapata, Longoria, Bethelmi y Leone — Velásquez. Comenzó y se produjo durante esas gestiones, una transformación que hizo crecer las carreras que se ofrecen, los post grados e investigaciones  en todas las áreas del quehacer científico,los procesos administrativos se agilizaron y ofrecieron un servicio eficiente.

Estuve más de treinta años impartiendo clases en la UCLA, centenares de rostros pasaron frente a mi durante esa época, los he venido consiguiendo en todas las actividades profesionales donde han rendido con una alta calidad profesional. Hay un orgullo mutuo, el de la Universidad junto con  quienes les dimos clases y el de ellos con respecto a la Universidad. Mi esposa y yo tenemos fuera del país, a dos de nuestros hijos,  médicos egresados de la UCLA, con sus respectivos  post grados en la UCLA yen universidades de fuera, hoy  los vemos,  dolorosamente para nosotros como padres y como venezolanos, sirviendo en otras latitudes, cuando acá se nos mueren nuestros compatriotas por falta de un buen servicio de salud. Al régimen venezolano no le importa para nada esa tragedia, nuestros médicos se nos fueron porque acá no hay condiciones para el ejercicio profesional de ningún universitario,  también se han ido abogados, maestros, pedagogos, profesores universitarios, ingenieros, humanistas, etc. Y se nos están yendo nuestros estudiantes. Al régimen no le importa nada esa tragedia, pienso que la propicia para acabar, así, acabar, con nuestro sistema de educación superior. Un gobierno sensato, inteligente,debería estar orgulloso de que su juventud triunfe en cualquier lugar del mundo, como está ocurriendo  con los venezolanos que hoy viven en Chile, Colombia, Perú, Argentina, España o en otros países, pero no, el régimen ignora esos triunfos y para nada les importa. Ya ni Gustavo Dudamel, el insigne músico director de orquestas filarmónicas, barquisimetano, le importa nada al régimen y todo por haber opinado en contra de Maduro.Cada vez son mayores los problemas que el usurpador  crea  para el desarrollo de las actividades académicas de nuestras universidades. Su propósito, como dije, es acabar las universidades, entre otras cosas porque nunca se han doblegado ante la infamia, la mentira, el despropósito, el totalitarismo y  el pensamiento único del comunismo chavista. Universidad significa universo, multiplicidad de ideas y pensamiento. Lo que facilita la búsqueda de la verdad (fin supremo de la Universidad) es precisamente la pluralidad de  ideas. Hace pocos días el TSJ del régimen dictó una sentencia fuera de tiempo, con el único propósito de violentar el mandato constitucional de la autonomía universitaria. No hay duda que el deseo del régimen, si le da tiempo, es tomar las universidades para sus propósitos hegemónicos y totalitarios. Pero la Universidad es “la Casa que vence las sombras” y de nuevo las vencerá.

Joel Rodríguez Ramos

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