#OPINIÓN El país que fuimos #19Sep

Alfredo Álvarez | Ilustración: Victoria Peña |

Para visionar y hacer realidad el país soñado los hombres más sabios nos sugieren adoptar un hábito básico y principal. Nos urgen en despachar cuanto antes esa pesada nostalgia que nos inmoviliza y, en segundo término, apuntalar el ánimo hasta alcanzar la visión más saludable posible de ese país que deseamos ser. En tercer lugar, nos advierten que deberíamos recordar con sano ánimo que antes del estropicio en que se tradujo el salto al vacío – ese que nos significó el Zoocialismo del Siglo 21- nosotros fuimos una gran nación, y que, con toda seguridad volveremos a serlo. Solo hay que intentarlo con más determinación.

La apresurada reflexión viene a cuento luego de Jacques Chang, Jefe de Ventas de la empresa para la cual trabajo, me sorprendiera gratamente con un maravilloso regalo. Jaco, como acostumbramos a llamarlo en la insidiosa intimidad laboral, es un afectuoso amigo y un mejor compañero de trabajo. El acostumbra, por una exigente petición nuestra, a regalarme los diarios que se editan en las ciudades que visita durante sus giras de trabajo al exterior. Con una reposada lectura yo también viajo y conozco nuevos eventos. Constato que la felicidad es posible y que solo hay que empeñarse en alcanzarla. Esta vez me trajo de Medellín un bello periódico que lleva el honroso nombre de “el Colombiano”. Lo han diseñado con tan buen gusto que me abruma. Al mirar con detalle sus 48 páginas, nos sobreviene una delirante envidia azul, esa que es considerada por los dioses como la más benigna y ligera de todas ellas. Esta organizado para colocar al alcance del lector temas de vital interés, sin pecar de enjundioso y sobreexcedido. Es un tabloide nada pedante, pero muy completo. Un diario de sobre medida, es decir, un ejemplar de 40 por 26 centímetros de pura vitalidad informativa, un rasgo notable de salud democrática que reposa por ahora en el cementerio de nuestro olvido ciudadano.

La edición del 12 de setiembre, rompe el celofán con un amplísimo reportaje sobre la figura del hombre con el dorsal 10 en el fútbol moderno. Se refiere a una singular capacidad vista en muy pocos hombres para jugar muy bien al fútbol, organizar el juego como una si se tratara de una compleja sinfonía coral, hacer goles excepcionales y ser al mismo tiempo, un algoritmo funcional dentro del equipo. Mientras los demás corren como posesos, se fatigan, se anulan entre sí, el volante 10 actúa como si el engramado fuera un tablero de ajedrez. Esa es la nota de apertura. Hablar de deportes no solo es sano, es algo muy elegante para los habitantes de Medellín.

Una sesuda y elegante nota sobre el Brexit, que incluye los seguros riesgos que significaría la decisión de abandonar la Unión Europea por parte de la sociedad británica, nos pone al corriente de un gran y determinante tema. El primer ministro Boris Johnson adopta decisiones no vistas desde la II Guerra Mundial, que, si bien lo pondrían en un pedestal por su audacia, también pueden colocarlo entre los beneficiados del seguro de paro forzoso. La nota es clara y supremamente ilustrativa. El Brexit puede reconfigurar las bondades de la UE y ahora yo, ilustre mortal de este siglo, tengo claro buen parte de sus entretelones.

Hay, además, información inédita sobre la crisis de tensión militar en la frontera con Venezuela y nos aseguran desde Colombia, que Nicolás Maduro blofea como un guapo de barrio, para alejar el miedo que lo convierte en una máquina de producir sandeces, así como múltiples excusas. Están los detalles sobre un teléfono súper inteligente el cual me gustaría poseer, pero que desecho de inmediato, porque me costaría cerca de 1.400 dólares que no tengo y no dispongo. La vanidad también tiene su espacio en un buen diario como este.

La agricultura colombiana –reflejada en más de 42 noticias- habla de la voluntad de los vecinos en trascender y ganar con sus productos tradicionales los nuevos mercados que se concentran y dibujan en el ámbito internacional. Están modificando el pensum de estudios de la carrera de ingeniería agronómica, para que la tecnología digital, la IA, así como los drones sean los nuevos tutores académicos de esos estudiantes. Están revisando a conciencia la estructura de costos de las siembras de marihuana medicinal, para que este rubro sea incorporado a las fortalezas exportadoras del país.

Colombia trabaja duro para que el aguacate sea un producto top en la amplia gama en las exportaciones vegetales desde ese país. Los vecinos son la segunda entidad regional designada para estar presente en el II Congreso Mundial del Aguacate a celebrarse en Antioquia en una próxima fecha. El mismo diario nos dice que se reúnen desde el 23 de setiembre no menos de 32 empresas colombianas y 40 extranjeras con interés en el mercado del aguacate.

El incremento de las exportaciones de aguacate fue tasado en 58% respecto al año anterior y se proyectan nuevas áreas de cultivo, ya que el incremento de la demanda del producto a nivel mundial, presenta un crecimiento de 3% interanual. Se complementan este dossier de noticias con el anuncio de la exportación de 4.400 toneladas de batata con destino a Europa y la producción de botalones para el campo, reciclando las ingentes cantidades de polietileno depositados como basura por doquier. Esos botalones nos aseguran podrían durar hasta los 300 años y no se queman en caso que se presente un súbito incendio del potrero. Destaca por igual una sección de clasificados para vender desde cochinos de engorde, arándanos, melones, panela pulverizada, matas de café, tomillo, quinua, fertilizante triple 15, yuca, limones, frambuesa, plátanos, lechosa, cebolla y maquinaria para labores del campo.

Hay más aún todavía. Un didáctico reportaje explica las rigurosas normas explicitas para los ciudadanos en el uso de las numerosas ciclo vías que prefiguran la trama urbana de la ciudad. Las mal llamadas páginas de arte nos dan detalle de un actividad constante y febril. De ellas infiero que lo cultural no es una excusa para el diario y su cobertura compromete 10 de las 40 páginas del diario, lo que se traduce en un sonoro 4 por ciento de la mancha total.  

La verdad cierta es que el regalo es un elixir para mis ojos. Jaco sabe muy bien que valoro esos detalles y saco el máximo provecho de esos diarios. Lo otro que debo agregar, es que tenía mucho tiempo que no veía tantas y tan buenas noticias todas juntas como en esta edición de el Colombiano. En una época, nosotros acá en Venezuela disfrutamos la dicha de elaborar buenos y bellos periódicos como este. Espero ansioso el momento de volverlo hacer y llenar todas sus páginas con las buenas noticias que aguardan por nosotros. Tan buenas, que generen envidia, de la azul. La menos dañina.

Alfredo Álvarez  

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