Ricardo Cusanno: Tenemos un Estado quebrado, negligente y con la tozudez de seguir haciendo las cosas mal #14Oct

Texto: Juan Bautista Salas | Foto: Cortesía |

En Venezuela en estos momentos tenemos un Estado quebrado, negligente y además con la tozudez de continuar haciendo las cosas por igual, afirma el presidente de Fedecámaras, Ricardo Cusanno, quien advierte que esto nos coloca en una situación, de que para el primer trimestre del año 2020, “estaremos añorando el 2019”.

Ratifica que en los últimos 20 años se ha destruido el 60% del aparato productivo nacional, las pocas empresas que aun siguen de pie están trabajando a menos de un 20% de su capacidad instalada y ahora se pretende poner a pagar a las universidades privadas el Impuesto a los Grandes Patrimonios.

Ante los actuales escenarios, se impone un pacto de gobernabilidad, donde se pongan de acuerdo estos dos grupos, abracen en el pacto a la mayor cantidad de gente, que haya la menor cantidad de excluidos para que se evite ese espíritu de venganza y de revanchismo, y podamos todos trabajar por un mismo objetivo, sin importar las diferencias políticas, religiosas o
de cualquier otro tipo.

Escenario actual

En 1998 había en el país 620.000 empresas, las ultimas cifras oficiales en el 2014 quedaban 330.000, un estudio provado refleja que en el 2018 solo había 250.000, esto evidencia que hoy hay 60% menos de las empresas que había y que se han perdido en estos 20 años; si empiezas a decantar, recordamos que eramos autosuficientes en el sector primario para café, maíz, azúcar, arroz, cacao y otra gran cantidad de productos, que compensabas con algo de importación eventualmente, pero en todo casop eras auto suficiente, señala el presidente de Fedeecámaras.

“Hoy el sector primario produce menos del 20% de su capacidad,
para exponerlo gráficamente 1 de cada cuatro arepas que necesitan los venezolanos
, recordemos que todo el sistema pasó a manos de una visión pública, la semillas, el fertilizante, los agroquímicos, no hay que olvidar que en Venezuela no se moviliza un grano de arroz si no es autorizado por el ector público; luego tienes el mando industrial, de 12.600 empresas hoy
apenas trabajan 2.600 y de estas operan a un 19% de su capacidad
instalada, pero además de este volumen hay un 20% que están en manos del sector público, recordemos que hemos sido víctimas de 692 expropiaciones o expoliaciones que hemos sufrido en veinte años, esto es el sector manufacturero, es decir hecho en Venezuela; luego tenemos un sector comercio que es el que que dinamiza la economía, en ese mix sano que hay en las economías, que es entre importación y producción nacional; el sector comercio contraído, dependiendo la zona, sabes que Venezuela tiene enfermedades que pueden ser hiperinflación, políticas públicas más complejas y agresivas que otras y en otras zonas, por ejemplo en el estado Zulia, el comercio se contrae más porque tienen menos gasolina, agua y electricidad, los productos son más caros por el mismo entorno, el sector se ha contraído en lo que va de año en un 40% en comida, frutas, verduras proteínas; el sector turismo, de 350 vuelos semanales que teníamos hace 10 años hoy apenas llegamos a 40 o 45, con aviones más pequeños, seis semanas y media de vuelos en Veneszuela, es una semana en Costa Rica; el sector construcción, el 96% de esta industria esta paralizada, aquí quien esta construyendo es algún enchufado que está construyendo cuatro baños y dos cocinas; las industrias básicas del Estado Bolívar, antes producían 4 millones de toneladas como el caso de Venalum, hoy cero; el barril de petróleo de 3,4 millones a menos de 600 mil barriles, una parte se la regalamos a Cuba, otra pagamos deuda con China, otra con Rusia y para el consumo interno, de allí que el flujo de caja o sea las divisas para financiar sus gastos, es prácticamente nulo; el sector educación ha tenido una perdida significativa de talento humano, que son los educadores que se han tenido que ir y otros que están viviendo en la miseria por la realidad salarial que tenemos”, afirmó.

Explicó en torno a este caso, que la Ley de Impuesto a los Grandes Patrimonios, esta obligando a las universidades a pagar este tributo, de allí que las universidades que no tienen ingresos y por lo tanto no hacen investigación, menos consultoría, los estudiantes no pueden pagar las matriculas, ahora además tienen que pagar este impuesto, en lugar de pagarle más a los profesores.

“Entonces tenemos un Estado quebrado, negligente y además con la tozudez de continuar haciendo las cosas por igual. Esto nos pone en un 2020, donde posiblemente, espero equivocarme, espero que se den las condiciones para que esto no ocurra, pero a lo mejor a mediados de marzo del año próximo, cuando me pregunten sobre la evaluación del primer trimestre, a lo mejor
responda, añoramos el 2019”.

El futuro muy poco alentador

Advierte que los escenarios para el futuro, no son nada alentadores, porque no están dadas las condiciones para que haya optimismo; sin embargo, expresa que los empresarios que siguen operando y haciendo esfuerzo para mantenerse en el mercado, lo hacen por realidades personales.

“Unos, por que no se pueden ir, porque su patrimonio está puesto en cuatro ladrillos y dos equipos y esa es su realidad; otro, porque decidieron no irse y algunos otros, porque entienden que en esta realidad de caos y de contracción, tienen un sentido de responsabilidad o de oportunidad, o como lo quieras ver, pero que se levantan en la mañana, preparan su café con leche y salen a tratar de, con las herramientas que hay, hacerlo bien”, afirmó.

Admitió que antes estas realidades, hay oportunistas e hizo referencia a lo que ocurre en el comercio formal e informal, sobre la realidad de los nuevos bodegones, donde se ha aprendido que no se puede tomar el Glucofage por que no se consigue, pero si todos comemos mantequilla de maní o Nutela y estos cereales importados, una cosa loca.

“Entonces, el que produce cereal en Venezuela, el que produce la leche condensada, que se convierte en arequipe en Veneszuela, si tiene que cargar con todo un entramado legal, con funcionarios que vienen y le hacen la vida cuadritos, pero al final esa gente que produce en Venezuela, o esa gente que importa legalmente, no estoy defendiendo a los industriales ni a los comerciantes, ese justo equilibrio de un modelo económico que decida tener un país consensuadamente , lo que si estoy condenando, es que tanto el comerciante que paga los aranceles, como el industrial, están en
desventaja con respecto a todos estos productos que llegan sin ningún tipo de estructuras ni garantías y sin pago de impuestos, pago de impuestos que después deben ser trasladados en beneficios en servicios públicos, en definitiva, es una película con cierto tipo de terror”, asegura el líder empresarial.

Urge la estabilidad política

Por otra parte, el presidente de Fedecámaras advierte que la única forma de poder proyectar al sector privado, poder rescatar la inversión, tener nuevamente acceso al crédito, tanto para la producción como para el consumo, que los bancos vuelvan a estar fuertes y estables, que se vuelva a tener credibilidad en los mercados financieros internacionales, es con una estabilidad política que presuma, que sea presuntuosa de constitucionalidad, de los preceptos que están establecidos en nuestra Carta Magna, y que entonces se traduzcan en institucionalidad, y eso en estos momentos no esta dado, porque los principales socios comerciales como proveedores o importadores, no confían en quienes tienen las riendas del poder desde hace veinte años.

“Pero hay otra realidad, que a quien se reconoce, no tiene la viabilidad para actuar, entonces se impone un pacto de gobernabilidad, donde se pongan de acuerdo estos dos grupos, abracen en el pacto a la mayor cantidad de gente, que haya la menor cantidad de excluidos para que se vite ese espíritu de venganza y de revanchismo y podamos todos trabajar por un mismo objetivo, sin importar las diferencias políticas, religiosas o
de cualquier otro tipo”, propone Cusanno.

Advierte que ha estado recorriendo el país, Zulia, Bolívar, Centro y cuando se escuchan los cuentos de los empresarios, que tienen que bregar con grupos irregulares para poder transportar su mercancía, para poder producir, cuando se oye de empresas que tienen 300 o 400 trabajadores y que estos trabajadores, por casualidades, más de la mitad están vinculados al movimiento chavista desde el punto de vista ideológico; cuando lees las
encuestas nacionales y regionales que te dicen que todavía 14%
de la población votante es chavista, el empresario se pregunta: ¿Qué hacemos con 3 o 4 millones de personas? “Claro que tenemos que convivir, claro que tenemos que buscar el punto de encuentro, o es que aca en el pasado esto no existía, por eso yo hablo institucionalmente, de un pacto que abrace a la gran mayoría de las personas, para que entonces nuestras diferencias podamos seguirlas teniendo, pero en una forma democrática, respetuosa, de lo contrario no hay forma de que volvamos al
camino correcto”, aseguró.

Sobre la posibilidad de que las empresas que aún están operativas, acepten un pacto de gobernabilidad entre gobierno y oposición, señaló muchas de las empresas que cerraron y las que aún se mantienen, en una nueva Venezuela estandarizadas y estructuradas sobre la base de la competitividad, de las fortalezas y no de las dádivas y de los subsidios, posiblemente no prevalezcan, porque no son competitivas.

“Por eso también estamos haciendo un ejercicio interno en este momento, de entender que en esa Venezuela que estamos diseñando, estamos pensando sí cabemos ahí, y sí no cabemos, como entramos, eso pasa por entonces nosotros, al ver que nuestra actividad ya no tiene vida en el país, tenemos que mirar hacia otros, o ser más competitivos en otra forma. Ahora, los que cerraron, así como los 4,6 millones que se fueron según ACNUR no están en nuestro territorio, se que es muy doloroso, todos hemos perdido algo, o patrimonio, empresas, o familiares, pero ha
llegado el momento de dejar de vernos nuestras cicatrices, o algunas heridas que aún sangran, para poder tener un cuerpo que tenga vida, aún y con todo y cicatrices; y llegó el momento, para poder salir de esta crisis política, económica y social, tenemos que apartar por un momento nuestros sentimientos, nuestras visiones, nuestros dolores y nuestras ambiciones y tener ambiciones comunes, en un país donde haya respeto, donde haya oportunidades por igual, donde se reconozca el trabajo, el éxito, el estudio, el esfuerzo, la inversión. Por supuesto, esta competitividad también pasa por darle oportunidades, cuando hablo de subsidio no hablo de empresas, hablo de subsidio directo a una población que hoy no llega a fin de mes, para poderle subir el pasaje del metro o del transporte en la ciudad que sea, aumentar la gasolina, y pueda pagar la luz, el agua, la educación y la salud en lo que debe costar, hay que ayudarlo con tiempo, y ayudarlo por un tiempo mientras la macroeconomía rescata el valor económico del trabajo y la inversión y la legislación rescata el valor del trabajo, como principio en la sociedad; esa es la gente que se ha perdido, porque de qué te sirve levantarte temprano, bañarte, tomar tu lonchera e irte al trabajo, cuando tu trabajo no te sirve de nada; al final de la historia, tú necesitas darle protección temporal a esta gente, a este cuerpo minusválido, para que vaya cogiendo fuerza y luego compita, mientras la economía sanea las cuentas, y la microeconomía en las empresas privadas, que da más puestos de empleo, para que haga independiente al ciudadano, sobre la base de su esfuerzo y recupere el poder de elegir, poder determinar cuando estas frente a un anaquel, qué, cómo y cuándo consumir, sobre la fuerza de tu empleo, de tu capacidad, de tu proyección, de tu organización, crea un valor de dignidad enorme en la ciudadanía, y eso se perdió en Venezuela”, dijo Cusanno.

Cómo afrontar el 2020

Asegura que esta es la pregunta más difícil de responder en cualquier ámbito que se plantee, porque es darle esperanzas a realidades que cambian según la persona.

“Si usted tiene la posibilidad de insertarse en la Venezuela que estamos viviendo, de mantenerse vigente y no se quiere ir, la única forma es levantarse ese día antes o ese día después del 31 de diciembre o el primero de enero, es con las ganas de seguirlo haciendo y con las ganas de continuar teniendo inventivas para sortear esto, si es que para de aquí al 31 de diciembre, me parece difícil, no se han dado los cambios de voluntad política y los procesos comenzar una nueva Venezuela; si no lo tiene, mucha
gente estará pensando en ejecutar ese plan de irse, si ejecuta ese plan de irse, llévese de Venezuela, los principios con los cuales nos formamos de educación, cooperativismo, de trabajo, esfuerzo, de jovialidad y felices que éramos; y donde se inserte, hágalo aprendiendo a ser un mejor ciudadano, en entorno donde se respeta al sector público y al sector privado y el sector público respeta a la ciudadanía, en entorno donde se dan oportunidades,
pero sobre todo, vincúlese con la diáspora Venezolana, con los que se fueron antes, los que partieron hace 5 o 10 años , incluso los que hoy se están marchando, porque la diáspora va a ser una gran oportunidad, porque van a transferir inversión, tecnología y experiencia, pero sobre todo ciudadanía, Venezuela no puede vivir eternamente en esto, yo espero que nosotros lo veamos, o que lo vean nuestros hijos, pero en el momento en que llegue, cuando la justicia tenga que hacer justicia, con quienes fallaron, a lo mejor tendremos que tragarnos algunos sapos, incluso en algunos casos crudos, si queremos gobernabilidad y después la justicia llegará, será el perdón divino, no lo sé, pero si no hay posibilidad, los radicalismo no nos van a llevar a ningún lado”, indicó.

Ratificó que la empresa privada para tener viabilidad necesita confianza, para atraer inversiones, y esa inversión se da en un ambiente donde quepan opositores, chavistas, militares, distintas religiones; sin embargo, lo que no puede caber, son grupos irregulares, economías subterráneas, sustentadas en el no pago de impuestos, Estados que controlan con una chequera la visión de un ciudadano, regalándole un cupo Cadivi, se necesitan Estados más pequeños, más eficientes e incluso hasta más pobres en términos de manejo de economías, para tener entonces ciudadanía más empoderada, de mayor riqueza, de mayor poder adquisitivo, de mayor oportunidad, para que se inserten laboralmente en las empresas, para que sean empresarios, emprendedores, o sea una economía liberal, dijo el presidente de Fedecámaras, en FM Center.

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