La realidad del país es un desafío para la Educación Católica

Luis Miguel Rodríguez - @unluismiguel | Foto: Brian Vidal |

A pesar que la crisis en el sector educativo del país se torna cada vez más crítica, diferentes movimientos y organizaciones católicas siguen en pie de lucha para dar una formación académica de calidad a la juventud venezolana.

Así lo dieron a conocer este miércoles durante un encuentro realizado en el Colegio Divina Pastora de Barquisimeto, que contó con la presencia de la Asociación Venezolana de Educación Católica (AVEC) como principal organismo que aglutina a todas las redes carismáticas y congregaciones religiosas.

“Tenemos la tarea de sacar adelante los centros de educación católica”, dijo a Elimpulso.com el sacerdote escolapio José Alejandro Peña, quien a su vez recalcó la presencia del padre Ovaldo Araque como representante de las Escuelas Arquidiocesanas, la del Movimiento Popular Fe y Alegría y la de su propia participación como portavoz de los padres de escolapio. “Somos un conglomerado amplio”, aseguró.

Por su parte, Carmen Terán, quien es coordinadora administrativa de la AVEC seccional Barquisimeto, resaltó que el encuentro se realizó para “dar a conocer” la realidad de las instituciones y los desafíos que deben enfrentar para educar en tiempos de crisis.

Entre los principales problemas está la deserción laboral, la cual para este año se registró la vacante de casi 300 trabajadores contando docentes, administrativos y obreros.

Lcda. Carmen Terán, coordinadora administrativa de la AVEC seccional Barquisimeto, durante su intervención.

En los 45 colegios y más de 20 instituciones de educación no formal establecidas en el estado Lara, la Avec alberga un total de 2.150 trabajadores, de los cuales se han retirado exactamente 280, representando un 13% de la deserción laboral, detalló Terán.

Asimismo, la licenciada indicó que la matrícula en la región supera los 32 mil estudiantes y consideró que ya tienen una “sobrepoblación” debido a que los jóvenes, de colegios privados que fueron cerrados o instituciones públicas que han sido duramente golpeadas por la grave situación, se han visto en la necesidad de emigrar a los centros educativos católicos.

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