#OPINIÓN Lectura: De la luz solar #21Ene

Carlos Mujica | Ilustración: Victoria Peña |

Insistimos en que la luz que ilumina los días de la tierra no proviene del Sol. La distancia que media entre el Sol y los planetas del sistema y, en consecuencia, la distancia entre el Sol y la Tierra, 150.000.000, redondeando la cifra: ciento cincuenta millones de kilómetros es más que suficiente para demostrar que la luz que ilumina los días no procede del Sol. Ni Mercurio, el planeta más cercano al Sol, no recibe iluminación de la luz que ilumina al Sol.

El Sol como todas las estrellas del Universo genera y propaga por el espacio energía. La energía solar, entonces, en las partículas gaseosas que conforman la atmósfera de la Tierra, hace el milagro de convertirlas en fotones de luz. El fotón también es una fuerza, pero en este caso, se trata de las partículas atmosféricas iluminadas ante la presencia en ellas de la energía solar. Los fotones de luz permanecen iluminadas por doce horas mientras permanezcan invadidas las partículas por la energía solar. De modo que lo que se ilumina es un hemisferio de la atmósfera que rodea la Tierra. Este fenómeno no es exclusivo de la Tierra, sino que todos los planetas del sistema solar iluminan sus atmósferas mediante la participación de la energía.

Por las noches, desde la Tierra, se observa un cielo oscuro lleno de puntos de luz. Esos puntos de luz son cuerpos ponderables: estrellas, planetas, etc. Pero la luz que se observa corresponde a un hemisferio iluminado, como sucede, por ejemplo, en la Tierra. Mientras un hemisferio se ilumina el otro permanece en la oscuridad. De modo que si pudiésemos observar la Tierra desde la noche de cualquier otro cuerpo ponderable, la veríamos como un punto de luz. Todos los cuerpos en el espacio iluminan sus atmósferas mediante la energía de las estrellas. Todas las estrellas como el Sol o muchísimo más grandes mantienen el espacio del Universo lleno de energía. Y esta energía, como sucede con la atmósfera de la Tierra, es la que en la atmósfera de los cuerpos de los cuerpos ponderables convierten sus partículas en fotones de luz. Estos puntos de luz son los que desde las noches de la Tierra los observamos como adornos en el nocturno espacio del Universo.

Las estrellas, como sucede con el Sol, producen su propia iluminación. De modo que no es cierto que el Sol o cualquier otra estrella iluminen directamente a los planetas o cuerpos ponderables.

Carlos Mujica

[email protected]

@carlosmujica928

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