#OPINIÓN Ruta alternativa #2Feb

José Antonio Gil Yepes | Ilustración: Victoria Peña |

El afán del gobierno de NM por elegir una Asamblea Nacional tiene una motivación de peso: lograr la autorización del Poder Legislativo que necesita el Ejecutivo Nacional para vender bienes nacionales y lograr préstamos. 

Están en curso negociaciones con Rostnef sobre PDVSA; otras comprenden empresas del Arco Minero, de la CVG, etc. Estas soluciones son urgentes para revertir la crisis económica y la auto desestabilización del gobierno; inestabilidad acentuada por el atropello que cometió en la elección de la Directiva de la Asamblea Nacional, lo cual provocó la reunificación de la oposición y la renovación del apoyo internacional a Juan Guaidó como Presidente Interino.

Los eventuales socios del gobierno solicitan que la base legal de esas asociaciones y ventas sea la que exige la Constitución: la autorización de la Asamblea. La ruta para lograrla vía elección de una nueva Asamblea está plagada de riesgos para el gobierno de NM: Puede perder la elección si la oposición repite la estrategia unitaria de 2015 o gana, pero le resulta un fiasco pues sólo el 9,5% de los votantes está dispuesto a participar en una elección parlamentaria sin presidenciales. Una nueva Asamblea electa con el 10-20% de los electores no tendría legitimidad, aunque sea legal, reiteraría el apoyo internacional a la oposición y la Unión Europea puede replantear su tesis de marzo pasado: !Elecciones presidenciales en 90 días! Si la oposición va unida, ni te cuento.

Al gobierno de NM le queda otra ruta: Reconocer la Asamblea actual y que ésta le apruebe los nuevos negocios, a cambio de convocar elecciones presidenciales y legislativas conjuntas y la privatización de todas las empresas del Estado a través de la reconversión de deuda en capital. 

Si los políticos de ambas partes hacen esto, se reconectarían nuevamente con la gran mayoría de los venezolanos. Por ahora, la crisis económica y la diatriba política tiene a ambos bandos, sumados, en un subterráneo 21% de identificación partidista: un colapso político en el cual el gobierno está llevando la peor parte, aunque esto no sea evidente, a primera vista

¡Piense!

José Antonio Gil Yepes

@joseagilyepes

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