El hacinamiento es el peor castigo para los presos

Texto: Pacífico Sánchez | Foto: Archivo IMP |

Aunque todavía no ha sido concluido el informe del Observatorio Venezolano de Prisiones correspondiente al año pasado, una de sus principales observaciones se centra en el hacinamiento que sufren los privados de libertad.

Al ser entrevistada por Elimpulso.com, la Dra. Beatriz Vento, coordinadora de esa organización no gubernamental en Lara, lamentó que el régimen no haya
permitido la entrada de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, cuya agenda comprendía, entre otros aspectos, la situación de los privados de libertad.

Sin embargo, ya en la frontera se ha venido realizando un encuentro que permite que, a viva voz, se conozca lo que está ocurriendo en Venezuela.
Básicamente nuestra acción está relacionada con el caso de las personas privadas de libertad, en forma general, quienes no tienen garantía de alimentación, ni asistencia médica y no se les respetan ninguno de sus derechos.

Gravísimo resulta que no haya estructura adecuada para albergar la enorme cantidad de presos en los penales.

El peor castigo es el hacinamiento, producto de la poca decisión que tiene el Ministerio de Asuntos Penitenciarios, al no dejar trasladar a las cárceles respectivas a quienes permanecen recluidos en sitios no adecuados.
El informe del año 2018 indicaba que el 63 por ciento de los reclusos eran procesados y el 33 por ciento, penados. Del total de la población reclusa, 46.775, estaban en situación de hacinamiento, ya que se encontraban en sitios que tenían capacidad para 20.766 personas. Esto significa un excedente de 26.009 personas. Es de suponer que esas cifras se han incrementado el año pasado, pero todavía se están escudriñando datos para el informe del 2019, que estará listo para fines de este mes.

Claro está, que quienes están en instalaciones militares no se pueden comparar con los presos comunes, pero igualmente se les niegan todos sus derechos.

El hacinamiento es causado por el retardo procesal, la falta de construcción de nuevas cárceles y el uso excesivo de la prisión como
sanción casi exclusiva.

Muchos de los que se encuentran presos están enmarcados en la medida de casa por cárcel, pero no se toman las decisiones oportunamente.

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