#OPINIÓN Estado Fallido: El fracaso del poder #17Feb

Macarena González Machado | Ilustración: Victoria Peña |

La vida continúa en Venezuela, en medio de la incertidumbre de las decisiones y acciones políticas. En la calle, el dólar se muestra como el Dios todopoderoso; imponiendo el orden que el Estado no tiene. Así cuestionamos la utilidad del aparato estatal; y al mismo tiempo sentimos la urgencia de componer lo mal hecho con esta estructura humana. Si los hombres fallamos, el Estado también.

Los teóricos políticos han estudiado al Estado como hecho social, con estolas relaciones de armonía y control entre grupos humanos, manejando entre sus elementos a la población; el territorio y el poder como pilares fundamentales para su existencia. Estos factores son reconocidos en toda tesis política sin importar la visión ideológica, sumando al logro del bien colectivo como fin de esta asociación perfectible. Sin embargo, la realidad fue otra al finalizar el siglo XX y comenzar el siglo XXI. Se inició el debate de un nuevo tipo de Estado, que falla en la obtención del  poder y sus objetivos. A éste, como a un criminal. se le ha puesto un alias: El Estado fallido.

En esta tesis, el Estado muestra la fractura del elemento poder, pues quien ejerce el gobierno en la organización carece de legitimidad frente a la sociedad; es débil su mando,la ley no armoniza las relaciones ciudadanas debido ala desconfianza sobre quién debe aplicar las sanciones. Y en general, el sistema político se vuelve ineficaz para dar respuestas a temas básicos como la seguridad de los habitantes de un territorio, o la distribución de servicios públicos.

Entonces, vale preguntarnos ¿de qué forma se demuestra el ejercicio del poder en el Estado?. Dentro de los conceptos contemporáneos de la organización, objeto de este artículo, el sociólogo alemán Max Weber vinculó el elemento del poder con el ejercicio de la fuerza coercitiva; así quienes tienen legitimidad en el poder,pueden aplicar la violencia de forma legítima como herramienta de orden social. Si tomamos esta referencia para ser comparada con la realidad del mundo,podremos ver desmontado este paradigma. Es posible ver al Estado perdiendo el control de la fuerza; aún teniendo la facultad de emplear la violencia en protección a la soberanía nacional.

Para muestras de la debilidad en el poder estatal, que da lugar al Estado fallido es útil mencionar ejemplos de países africanos como Somalia y Sudán; naciones devastadas en la actualidad debido a la   inestabilidad política por pugnas étnicas internas desde la década de los 90, donde las guerrillas han tomado control de partes del territorio. Así mismo los Estados pertenecientes a la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (U.R.S.S), como el caso de la antigua Yugoslavia, cuyas rivalidades entre sus nacionales dieron nacimiento a nuevos Estados.

La controversia sobre esta nueva óptica del Estado, también se presentó sobre América del Sur en la década de los 90.  Colombia atravesó por conflictos internos ocasionados por guerrillas contra el orden estatal, (conocidas como Fuerzas Armadas de Liberación Nacional F.A.R.C),  quienes amparadas bajo el discurso social reivindicativo, levantaron un Estado paralelo del narcotráfico, controlando parte del territorio y representantes del poder político para la consecución de sus fines. En respuesta a esto, se encontraba el Estado defendiendo su seguridad con fuerzas denominadas Autodefensas Colombianas.

Luego de 40 décadas de disputa en recobrar el poder político del Estado, en ejercicio de la soberanía, se marcó un período neutral donde las instituciones estatales retomaron control, firmando en el año 2016 acuerdos de paz, en búsqueda de estabilidad. Hasta el momento, quienes ejercen la Representación del Estado, construyen canales para preservar la unidad de éste, garantizando la seguridad y el orden para sus ciudadanos. Por lo menos hoy, Colombia se excluye de ser un Estado fallido.

Los casos mencionados hasta el momento, asumen al poder como elemento del Estado desestabilizado por factores internos, como guerrillas y grupos nacionalistas étnicos; dando lugar a la falla de la autoridad estatal. Por otra parte, el mismo elemento del poder presenta fragilidad o ausencia cuando deja de proporcionar servicios básicos a los habitantes del territorio donde ejerce control político.

Encontrándose la crisis en la legitimidad del poder, como consecuencia directa de ésta surge el colapso  en la provisión de bienes y servicios a la ciudadanía; pues en la ausencia de acuerdos de gobernabilidad no hay forma de que la estructura estatal promueva el desarrollo económico; ni mucho menos ejerza el rol de empresario para generar riquezas  y estas puedan ser distribuidas a través de servicios como la seguridad; salud; educación, y condiciones jurídicas que den estabilidad para la generación de empleo.

De la ineficiencia de los ejecutan el poder político del Estado en este último punto, se desencadena la crisis migratoria de la población a otros territorios; pues el gobierno del país de origen no está en capacidad de dar condiciones de vida a los ciudadanos; así el Estado fallido fabrica refugiados y desplazados como otro resultado negativo.

En la fotografía de éste tipo de Estado, países como Siria o Venezuela encabezan la listas de poblaciones refugiadas y desplazadas del mundo por causas políticas y humanitarias; teniendo una cifra de 6,7 millones y, 4.6 millones de ciudadanos refugiados respectivamente, según datos aportados por la Oficina de Asuntos Para Refugiados de Naciones Unidas.  El caso sirio no ha presentado crecimiento; mientras que el venezolano es motivo de alarma, pues se estima que para éste año la crisis migratoria se elevará a 6, 5 millones de personas. Razones múltiples del éxodo nuestro:25% de la población requiere asistencia humanitaria en materia de salud;  estando en este grupo ancianos, niños y embarazadas.(uno de muchos datos que pueden justificar la migración).

De esta forma, el estudio del Estado y los elementos que lo constituyen, sumando a las teorías que sostienen sus fines; se enfrentan en un contexto social donde el orden de esos factores o la ausencia de alguno de estos elementos, ocasionan miseria. Y en medio del fracaso del Estado clásico, la geopolítica toma parte en el desenlace de los países que tristemente atraviesan la falta de poder para dar soluciones a los que realmente representan la soberanía de los Estados. La ciudadanía.

Finalmente, el Estado fallido, representa en esencia la incapacidad de acuerdos políticos entre factores determinantes del poder, perdiendo el objetivo para el cual la estructura estatal ha sido creada. El Resultado es negativo: el detrimento de las mayorías. ¿A quién beneficia vivir en tal caos e inestabilidad? Ni siquiera a los que usurpan el poder. 

Macarena González Machado

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