#OPINIÓN Caleidoscopio: Parasite (Parásitos) #27Feb

Fritz Márquez | Foto: Cortesía |

Director: Bong Joon-Hoo Guión: Han Jin-Won

En cada familia hay cosas que se ocultan y usted sabe cuáles son en la suya. Y muchas veces son contrario a lo que se muestra: somos unidos, familia, fiel, sanos; todo está allí, detrás de cada apellido. De igual manera la sociedad tienen aspectos que no se hablan, como en una especie de vivir en el autoengaño, para así decirnos que no existen.

La película Parásito trata sobre una familia pobre que malvive en un piso bajo de Seúl, Ki-Taex (Kang-ho Song) es su patriarca, paga las facturas a base de trabajos precarios y robando el Wi-Fi de los vecinos. Su situación cambia un día en el que su hijo logra que le recomienden para dar clases particulares de inglés en casa de los Park, una familia acaudalada.

Utilizando su ingenio, el joven conseguirá ganarse la confianza de la señora de la casa y así irá introduciendo poco a poco al resto de sus familiares en distintos trabajos del servicio doméstico. Será el comienzo de un engranaje incontrolable, del cual nadie saldrá indemne.

Parasite no es una película China ni nada tiene que ver con el Coronavirus, y un parásito es un organismo que vive sobre un organismo huésped y se alimenta a expensas del huésped. La historia es sobre una familia que se infiltra en un hogar de ricos y vive sobre su comida, su comodidad. Pero si se mira desde el otro lado, se puede decir que la familia rica también son parásitos, ellos no pueden ni lavar platos, conducir por si solos, así que se nutren del trabajo de la familia pobre, aunque por ello le pagan.

Esta relación simbiótica entre los Kim y Park muestra el lado oscuro de Corea del Sur. Un país que cuenta con infraestructura de alto nivel tecnológico y el sistema de cableado y acceso a internet más grande del mundo, y es justo desde allí donde comienza la película, donde los Kim, familia pobre, no puede tener acceso a wi-fi, y buscan por toda la deteriorada casa conectarse, robando de su alrededor una red.

La arquitectura futurista de Seúl, sus increíbles centros comerciales discrepan de la casa de los Kim, colocada en el subsuelo, con una sola poceta, todo unido en una miserable forma de vida de muchos coreanos del sur, es una película de suspenso y humor negro que hace añicos la pobreza moral de unos, de otros, es un film que es el reflejo de una sociedad mundial deteriorada. Sin duda la cinta tiene una dimensión política, cínica, sin embargo es lo bastante profunda como para no tomársela en serio.

De este lado del mundo siempre nos han mostrado lo malo de corea del norte, donde 11 de cada 1000 personas tienen vehículos y sólo 18 formas de corte de cabellos para las damas. Lo peculiar de parasite es que dibuja la Corea del sur pobre, de lo que  tienen un olor característico, la de los sótanos donde viven, que los definen quienes son, (la escena cuando los Park sienten el olor en los empleados es sin duda un momento de vejación humana y sin duda desata el instinto asesino del padre).

Volvamos a esas cosas que se ocultan, el psiquiatra escoses R.D. Laing plantea “que toda familia y sociedad posee una pauta que estipula los aspectos de la experiencia compartida que pueden mostrarse abiertamente y los que deben permanecer ocultos y negados, esto los hace dirigir la atención hacia un lugar determinado, alejándola de otro y encarnan nuestra forma de construir la realidad”, esta laguna familiar y social por excelencia es lo que Laing denomina el juego de la familia feliz, un ejemplo de cómo los grupos se confabulan con el propósito de que sus integrantes se sientan a gusto, vivan de la apariencia.

Parasite nos muestra ese lado oscuro del ser humano capaz de utilizar cada circunstancia para aprovecharse del otro, donde la mentira, la envidia del que no tiene hace mover los más bajos instintos, la familia Kim tramó toda una estrategia malsana para quedarse con los puestos de trabajo de otros, digamos que la película dirige nuestra atención e interés a como lo logran, hacen, la farsa de unos méritos personales inexistentes, donde la viveza está por encima de la verdad y bien.

Parasite ganó el Óscar como mejor película, al terminar de verla se sale impactado por la visión singular de la complejidad moral, deja rabia, remordimiento, es entretenida y arrolladoramente cruel en la representación de la realidad y el choque social. Parasite juega con un doble sentido del término parasitario.

Terminó con 3 frases que envuelven la profundidad de la temática y ponen de relieve las dudas existenciales y ese algo que muchos llevan en silencio y por dentro:

¿Cómo vives cuando no tienes nada que perder? La ignorancia es la felicidad. Cuando crees que tu vida está en peligro, surge tu verdadera naturaleza.

Fritz Márquez

@fritzmarquez360

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