#OPINIÓN Marlene pelando cebollas: El libro, la nada y las lágrimas de sangre (Parte II) #29Jun

Marcantonio Faillace Carreño | Ilustración: Victoria Peña |

<<Los que tenían frio se morían de hambre,…

…los que tenían hambre se morían de frío>>

Gunter Grass

Para Marlene la rutina es forzosa. Desciende desde el rancho a la carretera donde espera el autobús que conduce al centro. Aparece retocando lo de la gime y entre tanto, desde el aliento, brotan lágrimas dulces por amar a los retoños que pasan hambre sin cesar, y sin cesar, le quitan las ganas de cualquier cosa que no sea resentido abatimiento ¿Cómo se sentirá la paz? Rumia en la vía. Llega al primer compromiso laboral, asistente de cocinera. Se coloca el mandil con logotipo del gallo capón visible, cual si comiera abastanza con los colores patrios, amarillo, azul y rojo, y un caballo ñangara que ve zurda la democracia, que se quedó en la sabana sin sábana que la proteja. Criolla a buena honra, labora en el Gallo Pelón. Bromea pensando corregir el nombre a justa medida poniéndole el Gallo Felón, a fin de cuenta y sin saberlo esa laguna abre espacio suficiente para un océano de suposiciones y ella presupone en lo que respecta a las aguas del barrio que lo ilegal es la única marea legal que vale y de hacerse valer.

Recordó no haber leído el periódico. Siempre pensó que la ignorancia y la falta de estudios la hizo una pela-cebolla-pela-bolas, y cree estar en lo cierto. Si se viniera instruido caray. Deseó, como la niña desea dulce cuando come otra mientras hace aguas su boca con su ensalivado labio colorado. Como si lo causal fuera un test diario a su lado vio un olvidado periódico nuevo que de seguro dejó su dueño original. Encendió el automático y lo aseguró bajo el brazo como si lo hubiese pagado con un ojo de la cara. Sin sentirse usurpadora de resto lo tomó y al abrirlo apareció, sabe dios porqué cosa, un nombre que le voló el pensamiento. En el cintillo en negritas y en letra Broadway, la novela de bolsillo Pelando la cebolla. Comió en el acto con los ojos. Una crítica del autor Gunter Grass hablaba del sentido y sinsentido, del individuo y la masa, del yo lírico y la omnipresente nada

Siguió averiguando y se detuvo en la porción donde advirtió que entre figuras de dicción recurrente aparecía la del suicidio, igual conocido como muerte voluntaria. Cerró el papel furtivo y lo metió en el bolso morral donde cargaba todo de su vida y en el que especuló sería su boleto ganador, y no como ha sido su vivir, un pulcro modelo de la nada. Esa idea le estrujó el corazón como un corsé. Sin tener cómo obviar el recado entrelínea, como supone son los giros divinos,  combina ese absurdo cosido a su bolsa, y el bolsa subido al dorso, por el obligado deber con ella y los hijos que la reduce y mortifica.

¡Así son las cosas!, recordó a Oscar Yánez en su Venevisión. Antes de subir el mandil del Gallo Felón, suicidio en pensamientos rajuñados y la ansiedad del aparador de resto, (ni hablar del nonsense, o del yo lírico o la nada) el impasse a la pela cebolla, la tiene pelando gajos. Sigue oprimiendo el jubón pero con el cuello de la idea y en las dudas a la dimensión desconocida de la metrópoli que la sitúa en el triangulo de las Bermudas de Catia Sur. La guagua se aquieta y el chillido de cauchos le trae de vuelta el tártaro privativo que se viene a ensanchar otro día más de pendencias gratuitas.

En la esquina frontal al Gallo Felón, la marquesina del cine municipal titilaba en la retina de Marlene. Enfrente está parado Julio a quien le toca en lo nocturno vigilar el cinematógrafo. No supuso que lo observaba de lejos aunque de noche Marlene le comenta el caso. Por supuesto el tarado borracho lo entiende un abuso, y le da la zurra del día. Los morados no caben en la epidermis por tantos golpes de manos repletas de efervescencia etílica, lujuria impúdica y saña infundada.

Marlene yace vencida y violada en su catre carnal, urdiendo el desquite. Esa noche cuando hurgó en la basura se le ocurrió la idea desde la nada dándole el todo que tanta buscó para renunciar a la peladera y sobre todo a la pela cebolla sin gracia, a la que debía años de ira, y lágrimas de todo tipo. Empezó a dar forma a la lacrimógena ferocidad nacida del maltrato. Mario, Susanita y Luisito, el trío de solitarias ávidas, la motivan a dar salida al evento transformador que coagula el pulso de poner al gallo felón de Julio en cintura. Cualquier cosa se vale en el juego de la resistencia. Pero Marlene siempre quiso excluir dos voces de la tabla de pecados íntimos, suicidio y fracaso. Por eso la carta echada al arroyo como torrente recóndito y misterioso circula por la sangre todos los días y todo el día en pleno estremecer.

Julio, por otro lado, está madurando su nueva bebida mística que le inventó el brujodedor, mezclando sabe dios qué cosa, a las que coloca nombre. En Catia, este nigromante de bebidas alcohólicas, es un tipo célebre y no se sabía de un solo atosigado difunto. Julio viene a ser el principal cliente, y el máximo exponente de su fama que ya le salía a barrios adyacentes, Pinto Salinas, Montalbán, Paraíso, hasta llegar al centro de la ciudad en la plaza de Chacaíto en frente a Beco.

El trago rompe hueso, era uno de sus preferidos y también de buena parte del malandro local y con este menjunje llegaba a darle palo a la pobre en su casa y con los niños oyéndolo. Lo que no sabe es que ese abuso tenía sus días contados y no será bueno para la salud de Julio, pero sobre todo para su traumatología mental. En la zona, las guajiras acampan en la plaza mendigando lo-que-sea para el desnudo crío, full de tenias. Epígonos que se hacían pasar por menesterosas artistas del ademán. A veces van a solicitar bebidas al hechicero para calmar el hambre y la ansiedad. La bebida de las zulianas era el trago del volcán, bomba que estallaba el vientre y las dejaba nocaut en segundos, amén del plus de vedarle el ansia feroz del hambre y el de las partes pudendas, emponzoñadas por la putería, parte de su oferta única, además de conciliarles y acelerarles el sueño reparador.

Julio pidió dos tragos de rompe hueso para iniciar el curso a porrazos. Iba trazando la felpa. Se había hecho un hábito enfermizo e igual, una compra de todos los boletos para pagar años de tortura a su pareja por el gusto de sacarse la furia de ser obsesivamente estúpido, pero sobre todo abusador sexual. Miró el colorido provocador de las batas goajiras, recogidas en el lugar. Por su cabeza, un caleidoscopio de golpes a color iba llevándolo de la mano hasta Marlene. Golpeaba con jabs, ganchos y uppercuts, a un tiovivo sombra que insultaba con anatemas impronunciables. Al cabo de minutos se desmayaba en un sueño húmedo total completado al despertar al otro día preso en la comisaría de policía por actos lascivos a la moral pública.

Mientras la lágrima va in crescendo se acerca la hora de la labor vespertina. Marlene ha empezado a condimentar la trama. Capa a capa fue despegando el propósito que acabaría en supresión del mal, y del bárbaro que lo causa. Nadie podría desentrañar el rictus tras la cara humedecida y lo que recuece en ella. Ese ejemplar rotativo como algo profano y recóndito, astral, mantenía por encima de su catálogo vernáculo de virtudes, la Diligencia, ese empujón inicial al tirarse al vacío de su empresa mortífera mientras despeña al fondo de la realidad, que por lo usual para ella es un amontonado de vacantes vacías, hambres, inopias, ira, frustre, golpizas y nadas, que otra cosa. Tan aislada y sola como un neutrino, mamá es la más limítrofe a la nada moral.

Julio despertó justo cuando el bus lo removió del nirvana del rompe-fémur. Confundido entre colores guajiros y la cara risueña del gran brujodedor, fue a la farmacia a comprar bicarbonato y componer el vientre fracturado debido a sorbos homicidas con motes insólitos. 

Marlene lejos, anota cada movida en el papel periódico que pasó a ser la bitácora y el anteproyecto de un crimen que no debía ser descubierto ¿Y quién se alarmaría por el infeliz que el diablo alojará seguro en el patio infernal a pincharle el trasero eternamente? Ni el encantador de sueños daría un peso por el futuro de ese muerto-vivo. En el cauce del proceso el resultado era tan importante como vital.

En ética había leído Marlene no recordaba dónde es al revés. En filosofía de supervivencia solo es relevante el proceso, el resultado no cambia nada, gane o pierda. Y en ese instante, una gracia instruyó la enseñanza…al ganar siempre pierdes…al perder siempre ganas

Desde el sitio donde brujodedor repartía bebidas espirituosas a precio solidario, y a veces, a cambio de especias y hasta de alguna infanta vagabunda que quitaba la baja pasión de la carne, como las calificaba, mantenía la lista de bebidas con explicación a un lado. La tabla de maderas tenía pintado a color las bebidas según su potencial. Rojos rojitos, para arrechos. Azul para raros. Verde para ecológicas. Amarillo para lucirse. Y claro, el Negro, para odiar a enemigos y a la pareja que monta cachos con, la o el, vecino. En la lista se lee algo así Bebidas espirituosas para hoy…

Rojos Rojitos

  • Asesino Maduro-inn. Para ver 5 puntos cardinales y multiplicar penes.
  • Rompe Costillas. Para ninfómanas e incontinentes verbales con furor uterino.

Azul Azulito.

  • Glorias del polvo. Para viejos y viejas traviesos, gustosas de la cebolla, y la fantasía copular.
  • El Cisne Blu. Solo para afeminados con carnet de la patria.

Verde Verdecito.

  • Verdolaga. Solo para Veganos con problema de carne estirada.
  • Bosque es-Tupido. Para estúpidos que no ven más allá de las narices.

Amarillo Amarillito.

  • Yellow Submarine. Para buceadores de mujeres ajenas.
  • Luces de Mayo-necia Exclusivo para quitarse la pava loca.

Negro Negrito.

  • Black Jack. Para los lúdicos con mala suerte que los engaña la pareja cuando apuestan.
  • Mamba Negra. Para excéntricos que le gusta morir en vida por traición de pareja o traición a la patria.
  • Viuda Negra. Para mujeres con esposos finados que gustan de voltearlos hasta más allá de la vida y sobre todo en la muerte

Manifiestamente brujodedor viene mal del juico y del resto también. Nadie lo mira directo a los ojos. Hablan de licuar retinas y de que ciega la luz roja rojita de sus ojos. Por eso usa cristal obscuro. Es, según lenguas exageradas y de acuerdo con influencia de estudios Marvel, prácticamente X-Men. Raro, astuto, rollizo, mixto, con bigote aparente, y bastón postizo, pues de niño adoraba a Bat Masterson, y porque juraba que Bat significaba bastón y no murciélago, y además, llevaba reloj de leontina para sacar las cuentas pero nadie sabía cómo calculaba con éste metido en el bolsillo del chal, tampoco sabían qué era lo que calculaba. Como asesor real del tirano, traidor de 7 suelas revolucionaria, viene tratando con poción infecta, secreto de la casa de brebaje espirituoso, al líder obrero dictador al que le mantiene gran rencor por el comunismo, máxima expresión subrepticia del proyecto rojito que ha asolado a Venezuela por casi 4 lustros, y que acabó con su familia cubana cuando el actual tirano era canciller en la Habana y Chávez en el coroto de Miraflores destrozaba a toda máquina el país.

Marlene recuerda cómo fue la vida de brujodedor que a la callada va desagraviando cual Bat Masterson, su familia cubiche, que el castro-comunismo asesinó, y a su vez cree poder ser restaurador del estado de derecho, del equilibrio de los poderes y del gusto demócrata secuestrado por el sistema fallido y violador de derechos humanos y narco atornillado al poder adulterado de la ANC que ha deslegitimado la Asamblea Nacional, ayer Congreso, gracias a la fullera sentencia del TSJ, que declaró en desacato y desarticuló sin base constitucional sustentable la AN.  

Pero ese es un tema que puede contar mejor el brujo a través de la pesquisa que emprendió Marlene para ir tras su ebrio torturador y a la apuesta de cambiar su mundo por uno que tenga como meta, vida plena, sin apuro económico. Alma, corazón y ánimo, cambió por siempre a la que hasta hoy le re-partían la existencia a palo limpio. Su pasado fue pionero de la tunda de por vida recibida, y dios sabe cómo no murió. El cómo, siempre agua la fiesta al que busca salir de restos, y entrar a lo astuto de la vida, e incluso de la muerte. Esta última idea escatológica se perfila separando rabias amontonadas. Y capa a capa, cual pelando cebollas, deberá mondarla solo que ésta vez las lágrimas serán de otro tipo y para otro tipo ¿Cómo calificar este espécimen de lagrimeo? sencillo pensó la neo cuántica Sofía, lágrimas de sangre

Marcantonio Faillace Carreño

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