#OPINIÓN José Gregorio Hernández #1Jul

Joel Rodríguez Ramos | Ilustración: Victoria Peña |

El proceso de beatificación del Dr. José Gregorio Hernández, comenzó en 1949. Había fallecido en la ciudad de Caracas el 29 de junio de 1919, en un accidente de tránsito,  lo atropelló un autobús. Pasaron treinta años de fama de santidad que cada día se extendía más y más por todos los rincones del país,  antes de que llegara a El Vaticano la petición de su beatificación. Indudablemente José Gregorio Hernández había fallecido en “olor a santidad”, pues sus cualidades de hombre bondadoso, estudioso, de admirable práctica religiosa hasta lo indecible, llevaba a que todo venezolano quería verlo en los altares, incluso los no creyentes. Los prelados venezolanos de la época advertían que el proceso sería largo, como en efecto lo fue.Primero se realizó la  recolección de información y luego la postulación formal del proceso de beatificación. Yo nací en 1948, de manera que siempre oí hablar del Dr. José Gregorio Hernández como el venezolano que llegaría a ser santo. Recuerdo, ya adolescente, haber visto por televisión, al obispo auxiliar de Caracas, monseñor José Rincón Bonilla, no sé si como postulador de la causa o responsable en Venezuela del proceso iniciado en El Vaticano, ser la figura central que siempre entrevistaban sobre la causa del Dr. José Gregorio Hernández. Él siempre pedía que quien tuviera conocimiento de alguna curación milagrosa o algún favor extraordinario, lo diera a conocer a las autoridades eclesiásticas. Llegaron a la Iglesia muchos favores y curaciones, basta ver las innumerables placas de agradecimientos por curaciones y otros favores, que hay en Isnotú, su pueblo natal, así como en la iglesia La Candelaria en Caracas, donde reposan sus restos, pero nunca se probó fehacientemente que constituyeran un milagro.

Lamentablemente en algunos ambientes la imagen de José Gregorio Hernández la mezclaron con figuras de la brujería  venezolana, lo cual parece que demoró su proceso beatificador, pero nunca fue rechazada su causa, la mezcla con personajes esotéricos bajó y José Gregorio Hernández pudo ser declarado Venerable por San Juan Pablo II. Luego se nombraron nuevos integrantes de las comisiones que manejaban su causa tanto en Venezuela como en El Vaticano y de nuevo fueron llegando multitud de supuestos milagros que aunque no fueron aceptados  por El Vaticano, constituyeron verdaderas muestras de favores del nuevo beato. Su imagen se arraigó mucho dentro del pueblo de Venezuela, cuántos venezolanos llevan su nombre, por televisión se pasó con mucho éxito una novela de su vida y hasta un candidato presidencial (insólito) apareció en su publicidad con el atuendo que siempre distinguió al eminente médico.

Afortunadamente en aquella oportunidad el pueblo no se dejó engañar.La fe religiosa de José Gregorio Hernández lo llevó a plantearse una posible vocación sacerdotal y probó en dos ocasiones esa posibilidad. En ambas oportunidades su salud se resintió y tuvo que regresar a Venezuela. Se dedicó entonces al ejercicio profesional de la medicina como un apostolado, para servir al prójimo, especialmente a los más necesitados. José Gregorio Hernández extendió ese apostolado a la investigación científica, se especializó en varias universidades del exterior y al regresar introdujo en el país el microscopio y sentó las bases de la Bacteriología. Escribió sobre Anatomía Patológica e Histología, creó ambas cátedras en la UCV de donde era egresado con altas calificaciones y fue Individuo de Número de la Academia Nacional de Medicina que ayudó a fundar.

José Gregorio Hernández ahora sube a los altares, se produjo un portentoso milagro que salvó la vida de una inocente niña venezolana de nombre Yaxury Solórzano,y como venezolano y como católico practicante, me alegra esta beatificación. Vivimos una hora tan triste y aciaga, en la que predomina la mentira, la trampa, la pillería, la corrupción y el desprecio hacia los demás, que hace falta dar a conocer la vida de los grandes venezolanos, honorables, estudiosos,dedicados al  bien, virtuosos, venezolanos santos. José Gregorio Hernández encabezará oficialmente esa lista de ahora en adelante. Gloria a Dios.

Joel Rodríguez Ramos

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