Padre Carlos Alberto Murillo: La oración nos da poder para soportar esta terrible situación

Pacífico Sánchez |

La vida y la palabra del sacerdote Juan Bautista María Vianney, patrono de los párrocos, nos anima a trabajar cada día con mayor voluntad por la población que sufre las penurias que ha ocasionado la crisis económica, agravada mucho más por la pandemia del coronavirus COVID-19.

Lo dice, al ser entrevistado por Elimpulso.com, el padre Carlos Alberto Murillo de la iglesia San Rafael Arcángel, de Cabudare, en el marco de la celebración del Día del Párroco.

Hay que recordar que el padre Vianney, en una pequeña aldea francesa por más de cuarenta años, desarrolló una intensa labor religiosa, ya que durante 18 horas se dedicaba a la confesión de los católicos. Tanta fue la afluencia de gente que hicieron pasar frente a su iglesia un ferrocarril, para dejar a los feligreses que viajaban de todas partes de aquel país para confesarse y escuchar las palabras de aquel cura de almas.

Hoy la población, en su inmensa mayoría, no tiene agua, ni energía eléctrica, ni gas, ni comida porque ésta es casi imposible comprarla por los precios que tiene. Es por ello que, espontáneamente, los que tienen un poquito dan algo a los demás y se pueden hacer las ollas solidarias. Las hay de una vez por día, cada dos o tres días, semanal y quincenal, de acuerdo a las condiciones de cada comunidad.

Lo fundamental, consideramos, es la oración que nos da poder para soportar esta terrible situación por la cual estamos pasando, enfatizó en sus declaraciones. Hay que pedirle a Dios que nos de fuerza para soportar tanto martirio.

Conviene destacar la labor que ha venido desarrollado Cáritas,  que ha logrado el apoyo de empresas privadas, de mucha gente de todas partes del mundo, y, por supuesto, de quienes trabajan adhonorem para socorrer a los más necesitados en Venezuela.

Unidos ha sido posible hacer efectiva la caridad y por eso en nuestra parroquia hemos logrado fortalecer la solidaridad, siendo muy importante el aporte a la salud de quienes se sienten afectados por las enfermedades.

Esa solidaridad nos ha llevado a soportar estos duros momentos en que todos, realmente todos, estamos necesitados.

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