#OPINIÓN Lectura: Caída #8Sep

Carlos Mujica | Ilustración: Victoria Peña |

Tratar acerca de la caída de los cuerpos ponderables en el espacio, de modo general, es desconocer las funciones del espacio con relación a esos cuerpos. El espacio es el medio natural donde se mueven todos los cuerpos ponderables. El espacio esta lleno de la energía que aportan las estrellas. La energía espacial es neutra mientras no ingrese a la materia y se mantenga en el espacio. Cuando ingresa a la masa de la materia se polariza. Es la energía que conocemos como “energía eléctrica.” La neutralidad de la energía en el espacio le viene de su pureza; es decir, es pura porque no está mezclada a la masa. La neutralidad de la energía se traduce en la imponderabilidad del espacio. Ningún cuerpo ponderable en el espacio pueda precipitarse y caer. En el espacio no impera la atracción. En la órbita cada cuerpo conserva su ruta. Si existiera la atracción en el espacio, sí habría peligro de que se precipitaran. Los cuerpos ponderables en el espacio imponderable están aislados de la imponderabilidad, mediante lo que, para hacerme comprender por el lector, denomino “bolsón.” El bolsón de la atmósfera de los cuerpos ponderables los aísla de la imponderabilidad del espacio. El bolsón de atmósfera los mantiene en su ponderabilidad: la atracción. De modo que esos bolsones de atmósferas de los cuerpos ponderables los reguardan del espacio imponderable en el cual los bolsones ponderables se mantienen inmersos en la imponderabilidad del espacio que los rodea.

Es comprensible, entonces, que los cuerpos ponderables se muevan con sus bolsones por el espacio imponderable por sus rutas orbitales, sin que la ponderabilidad interna del bolsón pueda ser afectada. De aquí que, dentro de todos los bolsones de los cuerpos ponderables hay atracción, es decir, todo lo que ingrese a la atmósfera de un bolsón, en el instante la ley de gravedad interna que rige dentro del bolsón actúa precipitando al objeto o cosa que haya ingresado a la gravedad interna del bolsón. Es, pues, la caída. Sintetizando, la ley de gravedad de Newton rige individualmente en todo y cada uno de los bolsones de los cuerpos ponderables, pero no, como la concibió Newton que regía para todo el Universo en general. Estas son las razones por las cuales ningún cuerpo ponderable dentro de su bolsón pueda precipitarse y caer por el espacio imponderable. La imponderabilidad del espacio no propicia la precipitación, la caída. De modo que los cuerpos ponderables no se precipitan en el espacio inponderble.

Carlos Mujica

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