#OPINIÓN El país que queremos: Temas delicados #15Sep

Miguel Antonio Parra Giménez | Ilustración: Victoria Peña |

A partir del próximo año las cosas se nos van a poner más difíciles a los venezolanos sino empezamos a actuar hoy. La responsabilidad de lo que va a devenir en grado superlativo es solo de los nacionales, será la actitud de una mayoría conscientes de su compromiso patriota la que podrá generar el cambio que todos deseamos, de lo contrario todo seguirá igual, el régimen en el poder y el G4 pidiendo más sanciones, y así continuaremos la ruta que ha tenido cuba por mas de 60 años.

El tema de las sanciones podría decirse que es un tema delicado, para quienes apuestan a que estas sean la pólvora que produzca un estallido social, defendiéndolas hasta rabiar, criticarlas es traición. A quienes les sirven para excusarse de su responsabilidad por el desastre ocasionado al acabar con nuestro aparato productivo, gracias a las políticas ejecutadas, proponerlas, auparlas, también es traición.

La verdad es que ambas posturas son una calamidad que se convierte en traición a la nación, el pretender sostener cada tesis, produce un daño continuado que va cobrando la vida y la salud de los venezolanos.

El régimen además de la deteriorada industria petrolera que tenemos los venezolanos, hecha mano a otras riquezas también nuestras para sostenerse en el poder a pesar de las sanciones, y esto tenemos que obsérvalo bien, porque con ello, sigue manteniendo a un colectivo de veinte (20) por ciento de nacionales que ideológicamente tienen comprometido. Ese veinte (20) por ciento movilizado, activado, decide sobre el ochenta (80) por ciento, que algunos líderes inteligentes les invitan a quedarse en su casa, pero lo peor es que estos líderes inteligentes no se dan cuenta de la colaboración que le están dando al régimen. De allí sale el comunicado de la Iglesia.

Otro tema. Mientras el régimen conscientemente produce acciones que inducen a los opositores a rechazar tales actos, no entiendo porque se activa la negativa a votar, la actitud abstencionista se genera en los electores, cuando debería ser lo contrario. Lo normal sería que estas acciones vayan sumando causas y razones para que el elector llegado la hora de sufragar, produzca el cambio, y genere la alternancia en el poder. Esta conducta contradictoria, debe ser digno de estudio por lo psiquiatras y sociólogos. Debemos tener en cuenta que la abstención siempre favorece al gobierno.

Hambre. Este tema es sin duda el más delicado de todos. Vamos hacia una hambruna generalizada, y esto es delicado para el presente y para el futuro de los venezolanos. Este año el país no sembró sus campos, las tierras venezolanas están llenas de maleza, y otros de pastos, buenos y malos, pero nada de cereales ni granos. Si bien a pesar de los esfuerzos de nuestros agricultores pocas veces se llego a cubrir la demanda nacional, ahora dependeremos en todo de las importaciones para poder alimentar al pueblo. Si a esto le agregamos las sanciones internacionales y los estragos por la desmovilización nacional debido a el COVID-19, aquí en los próximos tiempos tendremos fallecimientos en masa, que serán por hambre, y lo que es peor, nuestra generación de futuro, tendrá las anomalías propias de una desnutrición infantil.

Finalmente, el tema último es el combustible, que nos termina de inmovilizar, al mismo tiempo que nos aglomera, generando focos de contagio del COVID-19. Si observamos bien, los ciudadanos se están concentrando en las gasolineras, así como en sus alrededores, pasan horas, días y semanas incluso. En el interior del país van y viene durante varios días seguidos, hacen parrilla, duermen, juegan domino, en las calles, carreteras y autopista, por lo que el contagio se hace exponencial y no se dan cuenta. Aquí debemos de tener cuidado.

Miguel Antonio Parra Giménez

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