Edgar Zambrano: Para este régimen militarista el voto es un instrumento de guerra

Pacífico Sánchez | Foto: Archivo IMP |

A pesar de que ya los organismos internacionales se muestran en desacuerdo con las elecciones parlamentarias, porque las mismas no se ajustan a los principios más elementales de competitividad, aplicación de la Constitución y las leyes, el régimen persiste en efectuarlas.

Al ser entrevistado por  Elimpulso.com, el diputado Edgar Zambrano, exvicepresidente de la Asamblea Nacional, declaró que para este régimen militarista, “la institución del voto es utilizada como intrumento de guerra para permanecer en el poder”.

Cuando una sociedad no puede manifestarse con equidad e igualdad, frente a un árbitro que no es imparcial, inevitablemente su opinión no es respetada.

El tema no es simplemente ejercer el derecho, expone el parlamentario larense, quien hace énfasis en que su partido, Acción Democrática, mantiene la tesis de utilizar el voto como medio para lograr cambios en la conducción del país.

Es un ejercicio de valoración que hacen los ciudadanos en los gobiernos locales, regionales y de nivel nacional, así como en la escogencia de sus concejales, diputados regionales y parlamentarios.

Es un acto personalísimo y el árbitro nunca puede ser parte porque desnaturaliza los códigos de honor, que forman la esencia inequívoca de la ciudadanía al momento de opinarsobre el destino de su comunidad, su región y su país.

Grave crisis

Quienes van al escenario electoral tienen que presentar propuestas a la consideración de los ciudadanos, quienes tienen la oportunidad de premiar a quienes han estado en el poder si lo han hecho bien o, por el contrario,  valorar las ofertas de los que aspiran  hacer mejor los programas de elevar las condiciones de vida de la población.

Hoy estamos viviendo una hecatombe no obstante tener un país con enormes riquezas, que pueden garantizar el mejor nivel de vida en el continente.

La destrucción de las empresas nacionales, el colapso de los servicios públicos, la hiperinflación sin límites que atormenta a todas las familias, una diáspora de casi cinco millones de personas en su gran mayoría jóvenes, así como una crisis sin solución, nos hacen ver que quienes detentan el poder no son aptos para mantenerse en los cargos; pero, utilizando una farsa electoral, tratan desesperadamente de continuar infligiendo daños a una población que, día a día, se empobrece más y es mucho más vulnerable.

Deplora el diputado que tanto el Tribunal Supremo de Justicia como el Consejo Nacional Electoral hayan perdido sus condiciones de órganos del poder público, para prestarse a un juego perverso, que ya ha sido condenado por los países democráticos y cuyos resultados no serán reconocidos, agravando la crisis venezolana.

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