#OPINIÓN Por la puerta del Sol (86): 12 de Octubre Encuentro letal de dos mundos #10Oct

Amanda Niño de Victoria | Ilustración: Victoria Peña |

Amo mis territorios, la flecha del indio, sus chozas, amo su taciturna sonrisa, esa que se asoma en las raíces que estampó la supresión de su luna y su dicha aquel fatídico 12 de Octubre de 1492.

Amo la raíz primera de la libertad del cóndor sobre la peña, amo su vistoso plumaje, amo el hacha de mis mayores, el paso del indio que va silencioso sobre la Historia, amo la firmeza que orgullosamente corre por mis venas, amo sus creencias el sol, la luna o lo que es lo mismo: Dios; amo las insignes cenizas que reposan en el oscuro vientre de una vasija de barro, amo sus sueños y su cultura tronchados por la bárbara invasión.

El pueblo cansado de tantas mentiras, de ver cómo en la Historia y en la vida actual se halaga y se pone por encima de todos al opresor, mientras que al oprimido se le desprecia y se le anulan todos sus derechos. Hace apenas unos días buena parte de la población de Popayán en Colombia unidos derribaron la estatua de Cristóbal Colón.

La destrucción de la estatua del llamado Descubridor de América provoca un sin fin de inquietudes que nos lleva a retroceder en la Historia escrita en aquellos momentos y posteriores al supuesto descubrimiento y conquista de los territorios americanos, por los españoles.

La Historia como el alma de los seres humanos nunca se dejará de investigar, siempre aparecerán nuevas luces, nuevas oportunidades y nuevas voces dispuestas a dar su opinión. Nos debemos fijar sobre todo que en la Historia de los encuentros, es el bárbaro opresor el elevado a la gloria mientras que el oprimido no tiene voz ni derecho alguno.

El 12 de Octubre recuerda una época de infortunio y de violencia, en cuyo centro seguimos atrapados después de tantos siglos…

Eran las dos de la mañana, se aproximaban las Carabelas como una pesadilla. Para los que llegaban la gloria estaba cerca y cuando el cielo se vistió de luz en el amanecer del trópico bendito, en el que el alba apenas se asomaba con sus gasas color rosa, encantando el paisaje con las más hermosas tonalidades.
Todo estaba silencioso, solo se escuchaba el chasquido del agua al chocar contra la playa.

De pronto un grito estremeció la quietud “Tierra a proa almirante” desde la cofa de la Pinta. Siendo justo en ese momento en el que el español Salvador de Madariaga se mostró como el mejor intérprete de este momento al expresar: la tierra estaba quieta viviendo su sueño matinal como lo había hecho durante tantos siglos en bendita ignorancia de lo que significaba aquella mañana fatal que cerraba para siempre una era de paz en los jardines de su alma. Las Carabelas se iban acercando a la costa Oh magia!! quebradas, maniguas, troncos de árboles extraños, roce de alas de pájaros que se asustan…

La isla comenzaba a entregarse a los intrusos aún medio dormida, medio en sueños, arriba de los árboles gritó un papagayo, un puñado de hombres ligeros, desnudos bajó corriendo hacia la arena y se quedó parado, asombrado ante las velas fantásticas…

El ensueño de la isla se había desvanecido para siempre. Había muerto una era…
No debemos olvidar que el supuesto Descubrimiento de América fue realizado por una idea vaga de encontrar los territorios productores de especias.

Realmente era escaso el conocimiento que se tenía del planeta en ese momento, en el que no se contaba con los medios de transporte ni medios exactos de la ubicación de nuevos Territorios. Es así como de una manera fortuita supuestamente es descubierto el continente americano. Y es aquí donde empieza la duda no solo de las nuevas tierras encontradas, sino de los aborígenes que poblaban estas tierras.

Después del primer viaje de Colón surge otro viaje por el mar Caribe, principalmente sobre las islas no sobre el continente en sí. Colón siempre creyó que estos territorios hacían parte de lo que él venía buscando que era el territorio de las Indias orientales, lugar del que se había enterado a través de las descripciones del italiano Marco Polo.

Recordemos que América se llama así en honor al explorador Américo Vespucio quien se percató de que las tierras descubiertas por Colón no pertenecían a la India.

Al llegar Colón a América y ver la cantidad de oro que tenían los indios, fue tal su codicia que se propuso a como diera lugar, saquear la riqueza del oro de los indios, era ese ahora su objetivo mayor, la búsqueda de las especias pasaron al olvido. El oro fue de allí en adelante el principal motivo de continuar con los nuevos viajes.

A grandes rasgos después de esta nota se puede decir que el encuentro se convirtió en un deseo malsano y criminal. Su empeño era obtener todo el oro para llevarlo a la Corona española.

Desde este pequeño preámbulo ya surgen infinidad de preguntas y reflexiones acerca de la Historia que se escribió, se sigue escribiendo y aceptando lo que realmente no se narra de lo que ocurrió en aquella fecha macabra.
Regreso atrás. Bajándose de las Carabelas los invasores encontraron un paraíso nunca imaginado.

Todo moría en aquel momento donde ya había una civilización andando, demostrado en las ruinas de construcciones monumentales en el Norte, Centro y Sur América, sobre todo en Méjico Centro América y Perú.
El Descubrimiento, la Conquista e invasión europea solo detuvo los progresos de una raza. Cayeron los imperios mejicanos y peruanos, razón por la que comenzó a decrecer rápidamente nuestra gloriosa población indígena.

Y dice Madariaga “Dos días después de que la cruz abriese sobre el continente virgen sus brazos de amor universal, Colón el “mensajero elegido de Señor” inicia la nueva esclavitud que los cristianos introdujeron en América.

Nada ha cambiado en el tiempo, el despojo continúa…

Segunda parte próximo Sábado.

Amanda Niño de Victoria

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