#OPINIÓN Venezuela sumergida en las tinieblas #17Oct

Stalin González | Ilustración: Victoria Peña |

El día a día resulta una verdadera tragedia para millones de venezolanos, quienes, entre tanto sufrimiento, pasan la mayor parte del tiempo tratando de sobrevivir y conseguir alimento para sus familiares. Todo como consecuencia del modelo corrupto del régimen, que durante dos décadas ha destruido al país. En los últimos 6 años el PIB cayó 70% y hasta marzo del 2020 la inflación se acumuló en más de tres mil por cierto. Quebraron PDVSA, endeudaron al país, destruyeron los servicios básicos, instauraron un sistema autoritario que pretende abarcar cada aspecto de la sociedad y violentan cada vez que pueden los DDHH de la población.

Asimismo, las cifras sociales son aún menos alentadoras y parecen sacadas de una historia de terror inimaginable. En la actualidad, acorde a la ENCOVI 2019-2020, Venezuela es el país más pobre del continente, con 96,3% de los hogares en pobreza de ingresos y 70% de la población en pobreza extrema, es decir, que no tienen para comer. La clase media desapareció y 54% de los venezolanos se ubica en pobreza reciente, que quiere decir que pasaron a ese estrato social en los últimos años y han tenido que sobrevivir vendiendo sus electrodomésticos y pequeños activos. Ya no importa el grado de estudios que tengas, tu tinte ideológico, tu género o etnia, el régimen ha transformado en pobre a todos por igual.

Para colmo, la pobreza crónica del país es 46%. Esto se refiere a  personas que no tienen una vivienda digna, que fueron construidas con materiales de desechos, y no tienen acceso a los servicios públicos. Hablamos de hogares que en lugar de baños tienen pozos sépticos o letrinas, con pisos de tierra, paredes de bahareque, cocinan siempre con leña y no tienen acceso a la electricidad o al servicio de agua potable. Casi la mitad de los venezolanos sobrevive en estas condiciones tan deplorables. Mientras el resto del mundo avanza y se desarrolla, nosotros retrocedemos hasta la antigüedad.

Por su parte, 79,3% de la gente no tiene cómo cubrir la canasta de alimentos. Según un estudio realizado por el Programa Mundial de Alimentos entre julio y septiembre de 2019, 9,3 millones de venezolanos sufren inseguridad alimentaria moderada o grave. Además, 60% de la población ha tenido que recortar las porciones que comen, en especial los padres y abuelos que dejan de desayunar o cenar para que los niños puedan comer. Pero ni siquiera esta medida tan radical ha evitado el hambre entre los más pequeños, ya que, alrededor de 21% se encuentra en riesgo de desnutrición y 8% está desnutrido. El régimen no solo le ha arrebatado el presente a los niños y adolescentes, también planean quitarles su futuro.

La situación no podría ser otra al tener Venezuela el salario mínimo más bajo del mundo. Según el Banco Mundial, se considera que hay pobreza extrema cuando el sueldo es 1,9 $ diario. Pero en el país el salario mínimo es menor a 1$ al mes, que no alcanza ni para comprar una harina de maíz.

Estas líneas no son suficientes para enumerar y explicar todas las penurias que afrontan los venezolanos por culpa del régimen, aunque permiten entender la gravedad de la crisis que vivimos. Una situación que ya no da para más y que millones exigen que sea cambiada.

Por tal motivo debemos trabajar incansablemente para lograr el cambio político que necesita el país. Nuestro esfuerzo político tiene que estar guiado por valores cívicos y humanos que nos permitan pensar primero en los venezolanos y dejar egos e intereses particulares atrás. La lucha por la libertad de la nación así lo requiere. Esta es la única forma para dejas atrás la crisis, para que todos podamos contar con salarios dignos, una alimentación balanceada, nuestros niños tengan un futuro lleno de oportunidades y Venezuela se transforme en una tierra de avance social y desarrollo.

Stalin González

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