#OPINIÓN Por la puerta del Sol (88): Final de Encuentro letal de dos mundos #24Oct

Amanda Niño de Victoria | Foto: Cortesía |

América encierra la más esplendorosa manifestación de vida y bellezas sobre el planeta, paradójicamente en pocos lugares del mundo se hizo tanto daño, se sufrió y se agonizo tanto como en nuestro continente americano.

Pensar que esta clase de gente que pisaba nuestras tierras, iban a dejar algo positivo, es un gran error siquiera imaginarlo…

Después de la venida de Colón llegaron los mal llamados conquistadores con las mismas mañas, el saqueo y la venta de indígenas como esclavos hacia otros países y su exportación a otras tierras fue una gran vileza, a sabiendas de que ningún español podía meterse por esta maraña de selvas y caminos sin la ayuda del indio como gran conocedor y guía, al que no fue concedida ninguna importancia, siendo tratado como el burro de carga como ellos lo llamaban.

Cada español que llegaba lo hacía con ínfulas de poder, convirtiendo al indio y sus propiedades como elementos exclusivamente suyos. Conocieron nuestras tierras llevados por los indios. Eran tan descarados que al divisar el océano Pacifico el usurpador Vazco Nuñez de Balboa, al llegar lo primero que exclamó fue: “Yo el primero” ¿Y es que los indios eran fantasmas?

Luego llegaron otros invasores emprendiendo viaje por el continente, siguiendo los mismos abusos que venían de atrás.

Como pérfido legado hemos heredado de los invasores el continuo saqueo y violencia que han venido aplicando gobernantes de nuestro continente, no como conquistadores sino como esta nueva plaga llamada dictadores, que van contra sus pueblos hasta destruirlos.

La leyenda del Dorado común a casi todas las tribus de América tenía como fundamento el fabuloso tesoro de oro y piedras preciosas. Esto fue lo que empujó los conquistadores desde las costas de la Florida hasta el Cuzco que desde los confines de España hizo venir a nuestras tierras a tantos aventureros que poblaron el Nuevo Mundo, una de las más lamentables causas por las que se extinguió la cultura indígena prehistórica.

Si nuestros antepasados no dejaron ni estatuas, ni “mármoles épicos”, ni cuadros famosos, es porque todos estos invasores truncaron su progreso, pero en cambio dejaron pirámides, templos, gran orfebrería apreciada en el mundo.

Estas piezas son obras que quedaron de la cultura de nuestros indios, piezas que maravillan, desconciertan y emocionan por el arcano de sus magistrales confecciones, por la magnificencia incomparable de su estética, por la finura y delicadeza de sus formas, por los motivos de gama tan variados que recorre lindamente la madre naturaleza.

Y aunque de los invasores venimos, nunca podremos aceptar sus inmensos y criminales abusos; como la usurpación de las tierras y violencia empleada contra nuestros antepasados en donde como expresa nuestro historiador Guillermo Morón ‘su fin no era tanto para servir a Dios ni al rey, como si lo era para robar’

La madre patria arrastra aún sin cumplir la enorme deuda que tiene pendiente con nuestra Historia, que esperamos honre sin pretextos ni excusas.

Siendo este escrito un pequeño prólogo sin detalles no queda duda de que la historia del supuesto Descubrimiento y Conquista, no fue como desde la escuela se nos ha inculcado y como tal debe reescribirse lo más real posible todo lo que pasó en nuestras tierras.

Sabemos que España miró hacia este mundo nuestro, porque económicamente no tenían soporte después de casi 700 años de guerra contra los moros. Estaban arruinados.

Todos los enfrascados en esos años de guerra y los que quedaron después, fue gente educada en campos de batalla cuyo pensamiento era matar. Su proceder siempre fue bajo el empleo de la fuerza. Su maldad era escalofriante.

La miseria en que había quedado hundida España se debatía en medio de una situación que no tenía como dar solución estando arruinada. Las cárceles y sitios de reclusión estaban a reventar de delincuentes que el Estado no contaba con medios para encargarse de todos ellos hambrientos, enfermos de cuerpo y de mente.
Para librarse de toda esa gente los embarcaron hacia el Nuevo Mundo.

La mayoría de los hombres de las Carabelas no sabían nada, eran incultos, no sembraban, no trabajaban, no conocían el esfuerzo, robaban para vivir. Esos fueron los enviados acá…

Es hora de acabar con los mitos y dar a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César. Decir la verdad a nuestros niños, lo que hicieron, los enaltecidos contra los vencidos, no erigirles estatuas como semidioses y grandes protectores de nuestro mundo. Hay también que enaltecer a los vencidos, darles en la Historia el lugar que se merecen y dejar de seguir glorificando a los bárbaros que no hicieron a América que ya tenía sus dueños originarios los indios, a los que ellos vinieron a quitarles sus posesiones, familia, riqueza, cultura, etc.

Es bueno recordar que los invadidos no escribieron la Historia sino los invasores, historia que se sigue copiando tal cual lo hicieron ellos desde el fatídico momento de su llegada a nuestra tierra americana.

Se sigue repitiendo de generación en generación el mismo error que los gobiernos no cambian ni los narradores de ahora que siguen pegados a lo mismo sin investigar a fondo la cruenta realidad.

Desde aquella madrugada del 12 de Octubre de 1492 los invasores españoles y europeos nos vieron como no somos y lo que es peor, como todos ellos nos siguen viendo. Lo malo como dice el investigador Germán Castro Caycedo -No queremos saber lo que realmente somos-

Amanda Niño de Victoria

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