#OPINIÓN Visión de frente: La justicia como terapia social #5Nov

Jorge Rosell y Jorge Euclides Ramírez | Ilustración: Victoria Peña |

El drama venezolano es un accidente histórico que la propia Historia corregirá. Un absurdo político nacido de una falsa ilusión de riqueza alojada en la inocencia de un pueblo alegre y sencillo que luego se convirtió en una pesadilla infernal

Pero todo esto pasará y Venezuela retomará la senda del progreso. Este país tiene una gran riqueza, no en minería, ni en siembra agrícola, ni en industrias competitivas, su gran riqueza es su gente. Ese crisol de razas que dio origen a personas de gran inteligencia, dedicación al trabajo y solida estructura moral. Con esa ciudadanía que maduró en la forja de sufrimientos dantescos, nuestra Republica será en pocas décadas una referencia mundial de libertad y prosperidad.

Sin embargo, antes tiene que sanar sus heridas profundas y lacerantes. Su cuerpo moral está sangrando a cielo descubierto por las torturas, lo asesinatos impunes, la prisión como represalia política, la vejación descarada de todos los derechos humanos cuando los ciudadanos han salido a reclamar alimentos, medicinas y servicios básicos para la subsistencia. Al pueblo venezolano se le ha humillado y escarnecido mediante un abuso de poder sin límites ni escrúpulos. Estas heridas se mantendrán vivas hasta tanto no actúe la Justicia como bálsamo sanador.

Es tanto el daño, tan extendidos sus efectos nocivos contra el cuerpo social venezolano, que se necesita de una Justicia especial, adecuada y eficiente que nos permita atravesar con éxito el trecho empinado y borrascoso que hay entre esta oclocracia que sufrimos hasta llegar a la Democracia limpia que aspiramos.

Esta Justicia es la Justicia Transicional. Una justicia que requiere de leyes y una jurisdicción especial que permita el avance claro de la reposición de  los paradigmas morales que necesitamos sean la luz brillante que nos guie hacia la paz y la reconciliación nacional. Con esta Justicia Transicional iremos gradualmente sanando el inmenso dolor que nos asfixia y al mismo tiempo recuperando la musculatura para el empeño laborioso que genera bienestar y riqueza.

Para hacer realidad todo lo anterior es necesario aprobar leyes por parte de la Asamblea Legislativa por las cuales se creerá la jurisdicción de la Justicia Transicional, es decir la conformación de los tribunales de las causas o de primera instancia, así como lo tribunales de apelación o de segunda instancia. Se debe precisar también el procedimiento a seguir y cual será la competencia de estos tribunales: sobre que asuntos deberá decidir. Creemos que seránaquellos hechos que constituyan delitos que atenten contra los Derechos Humanos, así como la reparación económica a las víctimas por parte del victimario o del Estado, si aquel no tiene bienes suficientes.

No podemos insistir en creer en el mito del efecto mágico de la ley. Para que esta produzca los efectos deseados se hace necesario destinar recursos para implementar la Justicia Transicional y trabajo para formar esos jueces de tan especial materia que en sus funciones se aleja del juez tradicional que sólo trabaja con la ley y con los hechos probados. En esta materia el juez tendrá que sustituir el interés del Estado en reprimir o castigar, por los intereses de la víctima que tendrá un rol protagónico, inclusive en la decisión final con base en la contrita actitud del victimario y el clemente proceder de la víctima. La Justicia Transicional en su expresión ideal descansará en cuatro fundamentos básicos: verdad, justicia, reparación y sanción. Para que ello sea una realidad será necesario el esfuerzo de los distintos factores que harán vida en la democracia que sustituirá al régimen usurpador, cuyos dirigentes serán los primeros que se someterán a esta jurisdicción especialísima.

Jorge Rosell y Jorge Euclides Ramírez

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