#COLUMNA Soliloquios de café: ¡La ignorancia y la estupidez no requieren esfuerzo y son gratis! #22Nov

Maximiliano Pérez Apóstol | Ilustración: Victoria Peña |

Perdonen la dureza de este concepto, pero creo que es suave ante una expresión similar que, dicen, pregonó Facundo Cabral, aseverando que provenía de la manera de pensar de su abuelo…

“Temo a los pe……(tontos) porque son muchos y eligen presidentes.”

Venezuela se destruye en la peor situación enfrentada por sus ciudadanos desde antes de fundada la República. Los habitantes de la llamada “Tierra de Gracia” soportaron a la época de la colonia, la conquista, la Guerra de Independencia, la Guerra Federal, a crueles dictadores que torturaron a los jóvenes que clamaban por la libertad y la democracia, a montoneros, incendiarios de pueblos caseríos y sabanas, como lo fue Ezequiel Zamora, esclavista que vendió a la nación niños que eran sus esclavos, cuando fue abolida la esclavitud y cuyas pruebas reposan en el Registro Subalterno del estado Bolívar; a desastres telúricos, a la depresión económica internacional y a dos Guerras mundiales.

Sin embargo, la Venezuela gloriosa, la tierra que parió a héroes de la resistencia imperial, al Cacique Guaicaipuro; a los libertadores del mundo; al Libertador, Simón Bolívar, al Generalísimo, don Francisco de Miranda, quien peleó al lado de George Washington, esculpió su nombre en el arco de triunfo de París y llegó hasta el corazón de Rusia; al gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre, al más grande lancero salido de los llanos, José Antonio Páez; al general Jacinto Lara, al General Juan Guillermo Iribarren, a don Pio Tamayo, a los muchachos que se inmolaron en la Batalla de La Victoria y legaron sus genes a los estudiantes de la Generación de 1928, a la de 1958, y en todos aquellos que han caído gritando libertad durante este siglo XXI, estos, entre tantos y tantos héroes anónimos; no puede aceptar que después de haber sido cobijo de los migrantes del mundo, a quienes guarneció con los brazos abiertos, ahora sea el país con la mayor diáspora conocida sin que esté sometido a la guerra.

Es inaudito que algunos ciudadanos todavía crean en las promesas de quienes aceptaron la responsabilidad de conducir los destinos del país y ofrecieron una mejor calidad de vida, manipulando con las necesidades de un pueblo que se dejó llevar por la ideología populista y con la fantasía creada por el comunismo y/o el socialismo.

No entiendo dónde quedó la lógica y la razón de los seres, supuestamente, racionales.

¿Dónde está la sensatez de quien ve amigos y familiares sucumbir ante la situación ecológica, social, económica, y hasta cultural en la cual se destruye la tierra bendita por el Padre Creador y les obliga dejar atrás sus querencias, bienes materiales y la vida que habían construido, en pos de un mejor bienestar y de tener como ayudar a quienes dejaron en el país, pero siguen haciendo el juego al sistema que se intenta imponer?

Dijo el ex presidente Hugo Rafael Chávez Frías (Palabras más – Palabras menos):

” Si no hubiese llegado la revolución los venezolanos vivirían en la prehistoria…

Sin electricidad y cocinando con leña.”

No sólo estamos viviendo sin electricidad, y cocinando con leña, vivimos sin agua potable, sin combustibles, con un sistema de salud destruido, al igual que han sido destruidas las infraestructuras públicas, educativas, recreacionales, el transporte y la vialidad.

La calidad de vida de los ciudadanos desmejora cada día más y la hiperestaflación hace inaccesible los alimentos, el vestido y en muchos casos la vivienda.

Maximiliano Pérez Apóstol

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