#OPINIÓN La casa de Fernando en la festiva cultura del venezolano #4Dic

Freddy Torrealba Z. | Ilustración: Victoria Peña |

La orquesta Billo’s Caracas Boys forma parte de la cultura musical del venezolano con su contagioso ritmo que se quedó para siempre. Su variedad de ritmos son inseparables en los momentos de hedonismo de nuestra gente sin distingos de estrato social alguno, En Venezuela todos por igual los disfrutamos al momento de una celebración o fiesta. Desde su fundación el 30 de agosto de 1940 en Venezuela navidades sin Billo no son tales. Merecidamente es “La orquesta más popular de Venezuela”.

De entre los numerosos temas impuestos por esta orquesta tenemos el famoso porro colombiano La Casa de Fernando cuyos autores son los maestros Francisco “Pacho” Galán y Carlos Alberto Vidal Carrillo en homenaje a Fernando Camas. En su evolución presenta dos contextos: el colombiano y el venezolano muy similares, pero con sus elementos específicos como el de nuestro país.

La versión de Billo es interpretada por Cheo García, el mejor guarachero venezolano de todos los tiempos, con su peculiar estilo para cantar el porro. Un género bailable de la región caribeña colombiana y de raíces indígenas enriquecido por la rítmica del negro africano. Una música de compas lento que linda con el bolero que no debemos confundir con la salsa.

Esta pegajosa y alegre canción pasó a formar parte de las fiestas y el diario acontecer de los venezolanos desde su aparición en versión de Billo en los años 60 del siglo pasado. La narrativa de su letra describe la vida de este hombre convertido en símbolo de la restante masa de habitantes bien sea de Colombia o Venezuela. Ello porque recoge y proyecta de la forma de ser y vivir de un estrato social que pese a las adversidades dela vida mantiene vivo el optimismo y el espíritu festivo. por aquello de que al mal tiempo buena cara

Pero también es el reflejo de un hombre y el espíritu de una época. La confirmación sociológica del tiempo feliz y próspero de una sociedad como la venezolana antes de 1999. Entonces nuestra gente tenía las puertas de sus casas abiertas para recibir a vecinos, amigos y relacionados en medio de una infaltable fiesta del fin de semana con abundante comida y variadas bebidas. Una composición que refleja los ingredientes de una fiesta de esos tiempos con ron, hallacas, hervido y baile a todo dar primero al compás de un pickup o toca disco y luego en tecnología digital.

“Sírvame un trago e” ron que ahora si estamos gozando

Y preparen las hayacas pa” poder seguir bailando

Yo ya me voy, dame el traguito del estribo”

Este tema es además la expresión de aquel tiempo de abundancia cuando en los hogares del venezolano no faltaba la comida que alcanzaba para los de la casa y los invitados de ocasión durante una improvisada fiesta. Entonces en los hogares del país prácticamente se parrandeaba todos los fines de semana. Ello como parte del disfrute de las ocho horas de ocio del hombre en sociedad.

Ese alegre panorama, que nos pinta este porro, cambió radicalmente a partir de 1999cuando llega el socialismo del siglo XXI. Desde entonces la vida del venezolano no es igual de próspera que antes. Con todo, en este 2020 oímos La Casa de Fernando. ¿Quién más lo hace?

“Domingo por la mañana vamos a casa de Fernando”

Como decía Gino Pelusa en su tasca-restaurant de la calle 23: “Alegría, música”. Alegría, aunque la procesión vaya por dentro. La alegría del hombre lúcido y consciente que se sobrepone a las peores circunstancias de la vida.

Freddy Torrealba Z.

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