Monseñor Basabe: En cada hogar de esta tierra hay un templo en el que Dios está presente #5Ene

Haydeluz Cardozo/ Fotos: Arquidiócesis de Barquisimeto/ Gisela Carmona |

El momento ha llegado. La Divina Pastora está desde este martes más cerca de sus hijos con la bajada solemne de la sagrada imagen, en el templo de Santa Rosa.

Monseñor Víctor Hugo Basabe, administrador apostólico de la Arquidiócesis de Barquisimeto, ofició la Santa Eucaristía y envió un mensaje de esperanza a todos los larenses. “Este año nos toca realizar este acto con un templo vacío, pero sabemos que en cada hogar de esta tierra hay un templo en el que Dios está presente”, dijo.

El representante de la iglesia local se hizo eco, una vez más, de las luchas y pesares de cientos de fieles que anhelan un cambio en el país. “A todo nuestro pueblo venezolano, a todo el mundo, a los que padecen ahora a causa del coronavirus, a los que están luchando en primera línea en hospitales y centros de salud, pidamos a la Madre del Señor, que les acompañe”.

No es momento para la desconfianza, ni para la desesperanza, vivimos momentos de oscuridad en el mundo y en Venezuela sobretodo, a causa de esta pandemia. Es momento para la conversión, dijo Monseñor.

Un cambio de rumbo

Durante la homilía, monseñor fue enfático al afirmar que hoy más que nunca los dirigentes políticos deben escuchar las verdaderas necesidades del pueblo de Dios. “Pidamos a la Divina Pastora por Venezuela, para que este año que comienza sea un año de verdaderas transformaciones en el país, en las que el ciudadano ocupe el lugar central… Pidamos por que cesen las mezquindades políticas, que en lo único que han contribuido es en hacernos un país cada vez más empobrecido”.

Pidamos por que la dirigencia política venezolana entienda que estamos cansados de corrupción, diatribas y confrontaciones estériles. Y que este pueblo exige que se le tome en cuenta para superar tantas adversidades, señaló monseñor.

Es importante destacar que las autoridades eclesiásticas hicieron grandes esfuerzos para garantizar la mínima presencia de fieles en el templo, en aras de preservar la salud de todos frente al coronavirus.

En Santa Rosa el ambiente era diferente. Quizás, nostálgico. Pues su pueblo amado anhela cargar a la Pastorcita en sus brazos como cada 14 de enero.

Sin embargo, el amor no conoce fronteras. Y es por ello que cada corazón se convertirá en el nicho perfecto donde la Madre y el Hijo derramarán su bendición.

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