Profesor larense: Antes decir mi profesión era un orgullo, ahorita es como si dijera que soy un mendigo #16Ene

Texto: José Enrique Arévalo | Foto: Archivo IMP |

A propósito de haberse conmemorado el Día del Maestro este 15 de enero, es importante profundizar en la realidad que viven los docentes venezolanos, tomando en consideración la crisis económica que se vive el país, sumado a que estos profesionales perciben un salario mínimo que no alcanza para cubrir sus necesidades básicas.

Este viernes 15 de enero se realizó una manifestación por parte del gremio de profesores frente a la Zona Educativa de Barquisimeto, desde allí aclararon que no tienen nada que celebrar, debido a que hay muchos educadores que están viviendo tiempos de mucha dificultad.

Uno de ellos es Alirio Jiménez, profesores de educación media en Barquisimeto, el docente contó a Elimpulso.com que se siente triste y deprimido por cómo se ha encaminado su vida en los últimos años: “Es lamentable sentir que no tienes para nada“, comentó.

Jiménez compartió su testimonio con el equipo periodístico de Elimpulso.com, expresó tranquilamente su nombre y apellido, pero prefirió no ser documentado gráficamente porque acotó que siente un poco de vergüenza ante su condición de vida.

Hace rato el profesor Andrade comentaba que a los educadores no nos alcanza el sueldo ni para comprar harina de maíz, y es verdad, yo soy el ejemplo“, señaló.

Explicó que el salario que percibe es menor a un dólar, y por ende, ya no alcanza ni para comprar un kilo de harina, debido a que el valor de este producto, en algunos comercios, supera el dólar. “Tengo que depender de familia y amigos para comer, ¿Crees que es justo? A la edad que tengo y después de tanto que estudié, no sé cómo sentirme“, agregó.

El profesor mencionó que la alternativa que consiguió fue dar tareas dirigidas a jóvenes de la comunidad en la que vive, y además, revende bisutería entre sus conocidos; de esta manera logra conseguir un poco más de ingreso para colaborar en la compra de alimentos en su hogar.

Decir que soy profesor era un orgullo hace años, ahorita uno lo dice y es como si estuviese diciendo que soy un mendigo, porque así nos tienen, no es mentira“, expresó.

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