#OPINIÓN Julio César confió y venció #24Ene

Jorge Euclides Ramírez | Ilustración: Victoria Peña |

Julio Cesar tiene una rutina de diez horas de trabajo diario de Lunes a Sábado. Su actividad es esencial para su justificación vital y también para más de cien productores del campo que dependen de su esfuerzo en el manejo de estadísticas computarizadas para el desempeño cotidiano de sus unidades productivas,

Cuando se decretó la cuarentena y se dictaron medidas de restricción laboral, él asumió que su área de trabajo era prioritaria y continuó con sus tareas igual que antes, nada mas reduciendo el horario de los empleados de su oficina pero manteniendo él sus diez horas de empeño informático de lunes a sábado.

El panorama se complica cuando surge la escasez de gasolina y trasladarse de su casa a la oficina se convierte en una odisea, veinte kilómetros de caminata diaria para un sexagenario con sobrepeso era un reto casi imposible de enfrentar, Julio Cesar sentía que estaba al borde de un rio peligroso y aunque tenía necesidad de atravesarlo no sabía si en su cuerpo se acumulaba suficiente fuerza para hacerlo.

Se sentó en la cama y practicó una mirada reflexiva sobre sus objetos de compañía, como pidiendo auxilio a la simbología habitual que lo acompañaba en sus horas de intimidad. Miraba pero sus ojos acompañaban una introspección profunda sobre posibilidades y limitaciones para enfrentar los dilemas entre su desiderátum existencial y las severas limitaciones impuestas por la pandemia y el desabastecimiento de combustible.

En verdad su problema no era formal porque bastaba con decir que trabajaría desde su casa con una laptop para monitorear los informes diarios, pero estos tendrían que esperar indefinidamente para ser cruzados entre si y luego ser integrados a matrices de ponderación estadística. Era lo lógico, lo que esperaba todo el mundo que hiciera, no obstante esa alternativa lucia como un abandono de su responsabilidad, como el aislarse de la vida entronizada en la pasión por ser útil.

Estando en esa reflexión y con los ojos en autonomía de vuelo por el entorno de cosas que eran extensión de su ego una imagen surgió como catapultada desde una pequeña repisa hasta su corazón. Una pequeña figura de La Divina Pastora de los tiempos cuando la caminaba junto a su madre los 14 de Enero, tiempos de infancia, tiempos de Barquisimeto, tiempos que se mantienen vivos en su recuerdo y que representan un tesoro de emociones, donde la Virgen ocupa un sitio de honor.

Recuerda Julio que todos los años viaja a Barquisimeto para esperarla en El Tiuna y desde allí camina varios kilómetros como parte del caudal humano que desborda las calles y avenidas que sirven de inmensa capilla a la Pastora de Almas. Con la presencia de La Divina Pastora puesta en el nicho de sus sentimientos Julio dijo para sí que igual que caminaba varios kilómetros un día al año podía hacerlo también todos los días mientras existiera una motivación transcendente y decidió en ese momento hacer el recorrido de su casa al trabajo y del trabajo a su casa a pie, en homenaje a la Madre Protectora del Cielo.

Con su tapaboca, con zapatos de suela fuerte pero bien acolchados, todos los días de todas la semanas del año 2020 Julio Cesar con Dios y la Divina Pastora en su corazón, no faltó a su cita diaria para recibir números, organizarlos en estadísticas y hacer de su Asociación un ejemplo de resistencia ante las muchas adversidades del entorno. Como recompensa la Virgen le regaló la normalización de todos sus valores sanguíneos, una tensión cardiaca de atleta, músculos más fuertes y treinta kilos menos de peso.

Este año Julio no pudo hacer su recorrido anual tras el paso de la Virgen pero le dio las gracias con estas palabras. ”Divina Pastora. Madre Divina y bondadosa, tu eres inspiración y aliento ante todos los problemas que podamos tener tus hijos. Estas presentes junto a nosotros en todas nuestras aflicciones, en enfermedades o contingencias de todo tipo, Tu intercesión para los milagros no son solamente de sanación corporal sino también de solución de cualquier agobio o contratiempo que cruce nuestras vidas. Divina Pastora, bendícenos y guíanos por el camino de salvación, no nos dejes nunca. Si estas con nosotros Jesús también lo estará Yo confié en ti, fuiste mi inspiración y protección y gracias a ti vencí los problemas que trajo la pandemia“·

Jorge Euclides Ramírez

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