#OPINIÓN Gaveta azul: El mar – Frente al máximo riesgo #8Feb

Pedro J. Lozada | Ilustración: Victoria Peña |

Sin exagerar un ápice, el porvenir inmediato de la vida orgánica del planeta de agua, nuestro hogar cósmico, es muy oscuro. Los daños y la destructora agresividad de  las actividades humanas, ha provocado alteraciones muy graves de subsanar  y hoy nos encontramos al borde de lo irreversible en los ciclos naturales  regulados por el mar. La actividad depredadora del hombre, sumando los atentados infligidos al ambiente, a los nichos ecológicos marinos; la contaminación térmica, los derrames de  hidrocarburos, la basura doméstica y los desechos industriales, más  las islas de plásticos; se muestran en conjunto como un plan integral para consolidar un matricidio a la cuna de la vida, a punto de llegar a  la  “solución final”.

Datos, números, estadísticas y proyecciones elaborados por grupos de investigación y  análisis de unas  ochenta (80)  instituciones estudiosas de la contaminación térmica, los nichos ecológicos amenazados, la  extinción de especies y el grupo de daños y riesgos que amenazan la vida orgánica de la tierra, son agrupados, clasificados, analizados y editados bienalmente en  “Informes sobre el Planeta” que patrocinan Unesco, Fundaciones, y Asociaciones ecologistas. Estos informes han dado cuenta de los desastres ocurridos  y los  que están ocurriendo  o por  sucederse. Se han citado la ruptura   de la cadena alimenticia en el Atlántico Norte entre los años 1989 y 1994 cuando las poblaciones de bacalao, merluza, platija  y el eglefino, se redujeron al margen  crítico del 5%.  Se han reducido los glaciares alpinos, pirenaicos y andinos. Se desprenden  montañas de hielo de  Groenlandia, del Ártico y del Antártico. Los ríos se desaparecen por sobre explotación agro-industrial, pesquera o hidroeléctricidad, como el Rio Bravo,  construido por “Pecos Bill” cuando “perdió, la huella en el desierto”. A partir de los años 80 comenzó a desembocar apenas un hilo de agua en el Golfo de México. Pocos años después dejó de desembocar o lo hacía intermitente, y hasta por ocho años consecutivos desapareció totalmente de la desembocadura y un buen trecho  de millas aguas arriba. Lo mismo ha pasado  con el río Colorado, que dejo de fluir a su desembocadura.  El rio sagrado de la India, el Ganges y muchos otros importantes cauces de agua, se encuentran en procesos acelerados de  rápida desecación.

No hay un ataque contra la naturaleza más grave que otro, pero la desaparición de inmensas zonas de corales y de manglares (las maternidades marítimas) la desertización de espacios y lugares  que antaño formaron  parte de bosques y selvas tropicales, y la terrible desaparición en los últimos años del 20% del mayor pulmón vegetal de la tierra: La Amazonia, son hechos y sucesos que a gritos  están anunciando  alarma roja.

En el campo de las extinciones prosiguen desapareciendo  animales de todas las  clases del orden de los vertebrados y entre las superficies hídricas aparece un suceso que suma los lagos a la estadística de las extinciones. Se le considera uno de los casos más alarmantes y se le marca como el desastre ecológico más grande de la Historia. Ocurre en el Mar de Aral, en Rusia. Fue el cuarto (4to) lago en el mundo por su extensión, solo superado por el Mar Caspio,  el  lago Superior(Canadá-USA) y el Victoria, en África. Con poco más de 68 mil km2 (La superficie del Guárico más el  Dto Urdaneta del Sur de Aragua) y una profundidad cercana a los  70 metros, fue utilizado para riego de los  campos sembrados de algodón y arroz, dos de los cultivos que más agua consumen. Al final de los ochenta se  había roto el equilibrio entre el aporte de los ríos que formaron el lago: El Amu daría por el Norte y al Sur el Sir Daría y  comenzó a perder superficie hídrica.  A  principios de los 90 había perdido la mitad de su extensión y proporcionalmente  su volumen, estaba convertido en dos o tres pequeños lagos y varios charcos. En el 2019  quedaba solo el 10 %. A. la fecha es probable que apenas sea un charco grande de aguas salitrosas. Existe un plan de trabajo, en parte ejecutado, intentando recuperar la  sección norte del lago, alimentada por  el Amu  Daria, pero existe  mucho escepticismo   en torno a su viabilidad y éxito.

El desastre ecológico del Mar de Aral afectó directamente  a  60 mil personas que vivían de la pesca y sus negocios  colaterales, cuyo aporte a la ingesta rusa cubría la sexta parte del consumo.

Otro aspecto en las consecuencias provocadas por la contaminación de los mares, es la eutrificación de las aguas, que imposibilita la oxigenación. Son el producto de las escorrentías de los ríos arrastrando toneladas de fertilizantes de los usados masivamente  por la agro-industria.  El  resultado es la creación de enormes zonas muertas, En el 2016 habían más de 50 de estas zonas calificadas  y perfectamente delimitadas, destacando  la del <golfo de México por su,  extensión. Tales espacios muertos son como grandes huecos en el mar.  Rompen equilibrios bióticos que la naturaleza ha tardado miles de años en establecer y luego mantuvo por otros tantos miles hasta que el hombre con el  mal uso y abuso de la tecnología y el progreso industrial, creaciones nacidas para  facilitar la vida, no para destruirla, iniciara  la tarea de envenenar los mares de la tierra  causando  daños ecológicos colaterales y se mantienen  ciegos y sordos ante los llamados  y signos de alerta que  surgen por todas partes.

La lista de horrores y desastres causados hasta el día de hoy en el último medio siglo daría material para una enciclopedia del horror y si les parece una apreciación exagerada, lean, en voz alta para que se oigan y traten de no olvidar el dato a continuación: Las proyecciones en torno a  la desaparición de la vida orgánica sobre el planeta, señalan el año 2030 como el tope a partir del cual, de no tomar una drástica serie de  medidas y duras decisiones, el proceso DESTRUCTIVO se convertirá en irreversible. Nueve años más a partir de hoy, históricamente un soplo y  en lapsos geológicos, tal vez el suspiro de una libélula, o quizás menos.

¿Podremos  evitar  el magno desastre? Aún  hay un breve margen de tiempo,  aunque sea sólo el de esa mínima prórroga de nueve años.  Además habrá que reestudiar ciertos números y  considerar algunos  nuevos ante la inesperada aparición de una pandemia universal que obligó a un violento frenazo del mundo industrial, arrastrando a un paro casi total de actividades que en menos de un lapso tan breve  como año y medio se ha convertido en luz significativa al final del túnel, pregonando en silencio (paradójico pero cierto)que  íbamos a velocidad de suicidio y ha bastado  una  breve detención del consumismo desenfrenado y el viva la  pepa derrochador para ver pequeños resultados esperanzadores de recuperación.

De todas maneras continúa gravitando la obligación de advertir lo difícil que será, no obstante el video conceptual mostrando las consecuencias positivas del frenazo, disponer la casi mágica reacción impulsada por el dictamen sentencioso de ese mito del beisbol mayor llamado Yogui  Berra:

Epa, muchachos,  EL JUEGO NO TERMINA HASTA QUESE ACABA. 

Nota obligada.-Los datos y números citados se tomaron de tres manuales del Instituto Náutico El Galeón, material de apoyo en cursos para tripulantes y Oficiales de Marina Mercante, exigidos por la OMI,  manuales de mi autoría y los otros del Conejo de Redacción integrado por el Capitán Manuel Alfonso Carrillo, Capitán Simón Lazlo y este servidor en calidad de Editor–director.

Pedro J. Lozada

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