#OPINIÓN Reflexión en positivo: Sueños y recuerdos #8Abr

José Gerardo Mendoza Durán | Ilustración: Victoria Peña |

Con el permiso de mis amigos lectores, algo que no es mi costumbre, deseo compartir algunos pasajes de la vida del campo y sus lugareños; por dos semanas me ausente y me fui al pie de la cordillera Andina que es donde comienza o termina la hermosa cordillera para los que la conocemos es la más bella sobre el planeta , que nada tiene que envidiar a otras bellezas naturales del mundo, donde reina la paz, la armonía, el respeto y el amor que todo campesino siente por su terruño, como testigo y miembro de este remanso de el Rio Turbio; en estos días santos estaba caudaloso como potro salvaje, chocando piedras y desenfrenado, como guapetón de barrio olvidándose de lo pasivo y tristemente olvidado por sus antes admiradores que ahora lo ven con mirada indiferente, al sur de nuestra ciudad de Barquisimeto; con tristes recuerdos , lo que era una atracción hoy es desecho lo miran con indiferencia como pago a las tantísimas bondades y él alimentando a los ribereños agricultores que no hubiesen producido durante tantos años alimentos para tantos coterráneos, con especial privilegio la caña de azúcar y todo aquello que se siembra y se nutre con su bendita agua, esa es cosecha segura y barriga llena, empleos permanentes y familias completas con su peonada, no habían mucho defensores ,no hacia falta, existía el respeto mutuo entre el patrón y el obrero, el buen trato siempre eran las reglas, los ingeniosos trapiches o papeloneras, el papelón eso era lo fuerte de esa zona recuerdo de esos predios; veámoslo de arriba para bajo, Hacienda Las Delicias, La Fortuna, San Gerónimo, Santana, La Gracia, El Palenque, Los Cocos, Santa Bárbara y hasta aquí recuerdo; casi todos estos predios han cambiado de rubros pero siguen produciendo con el mismo sentimiento y amor que mantuvieron por costumbre los campesinos que aman el campo, lo que no han cambiado nada es la paz, la aspiración de que algún día de la esperanza el productor del campo pueda obtener respeto y facilidades de trabajo y no golpes, porrazos y todos los tropiezos como si trabajar y producir alimentos es un pecado y practicaran la maldad.

Volviendo a lo que motivó este articulo y a la pequeña estadía al pie de la Cordillera Andina, como no estaba al día con las noticias porque allá también llego el retroceso y lo que se había logrado también fue una ilusión se acabó el adelanto y comodidades que habían logrado, con lo que no han podido acabar es con la belleza que Dios nos dio como lo describí antes, temperaturas a doce, a quince grados, acompañado del cantar de los gallos, el grito madrugador del campesino, el cantar de las guacharacas, el trinar de los pájaros, el río Turbio brioso, arrastrando piedras y bendiciendo el sembradío; todas estas cosas hermosas me hicieron recuperar la paz tanto , de que no soy de buen dormir y por esos pocos días se cambiaron las pesadillas por agradables sueños, no como el libro de mi buen amigo y admirado escritor Doctor Herber Torres “ Un sueño para Venezuela” y diría que de obligada lectura pero como los campesinos también tenemos derecho a soñar, aspirar y ayudar hasta con el poder de la mente que se convierten los problemas en nobles soluciones y las diatribas en convivencias, soluciones y alianzas, que a todos nos beneficie sin excepción todos unidos en búsqueda de la paz; bueno fue lo que soñé y me agradó⁰, que si no se me hubiese ido la luz me hubiese quedado hasta ver realizado algunos de mis sueños, que todos compartimos y deseamos por ejemplo: soñé que aquí no había ningún virus chino, que eso era una pesadilla y si fue pasó, que estábamos vacunados y no íbamos a sufrir más ni a derramar más lagrimas por nuestros dolientes y amigos, ni íbamos andar en una tensión permanente que nos da o no nos dará, verdad que por nuestra salud debemos rogarle a Dios que nos mantenga lejos de esos tristes eventos y seguimos soñando en positivo.

Soñé que el gobierno tiene una política de paz con una apertura diplomática, buenas alianzas con casi setenta países y que esto nos llevará a solucionar todos los problemas que no ha traído nada positivo si no atraso al desarrollo espiritual, económico y hasta sentimental.

Soñé que los agricultores y ganaderos, la primera economía del mundo habían solucionado los obstáculos para conseguir los insumos, tales como el del combustible, gasolina, gasoil, fertilizantes y otros y también que la comisión por la paz había tenido o tiene admirables logros, que todos estamos saludables, deseosos de trabajar, producir y el respeto a toda máquina y el país admirado por el mundo y todos querían vivir aquí; soñé que quienes se fueron de aquí estaban regresando, acompañados por un montón de amigos con lindos proyectos para desarrollarlos en nuestra bendita patria.

Ahora más que nunca el campo es la solución, unidos todos por la paz, la convivencia, el respeto y la prosperidad de nuestro país.

José Gerardo Mendoza Durán

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