#OPINIÓN Transbarca, un paredón rodante del coronavirus #9Abr

Freddy Torrealba Z. | Ilustración: Victoria Peña |

La pandemia del coronavirus le ha cambiado a la gente hasta la manera de moverse en los diversos servicios de transporte, entre estos el autobús el más usado en Venezuela. Una situación de emergencia que en Europa conllevó al establecimiento por la Unión Europea de un conjunto de normas higiénicas y de seguridad de obligatorio cumplimiento para no paralizar el mismo.

Para viajar en el transporte público debe observarse estas normas:
• Uso correcto de la mascarilla
• No ocupar el asiento inmediato al conductor
• Lavado de manos con una solución hidroalcohólica u otra antes de ingresar a la unidad
• Mantener la distancia de al menos un metro al viajar a pie
• No tocar las superficies sin previa limpieza
• Y evitar las aglomeraciones en estaciones y paradas

Ante la prolongada crisis del sector transporte la empresa gubernamental TRANSBARCA es actualmente la tabla de salvación de los sufridos usuarios, principalmente por su solidario precio. Ese es un hecho positivo que no admite discusión alguna y que honestamente reconocemos al régimen. Es de lo poco bueno que exhibe de su menguada gestión. Así TRANSBARCA ha venido a ser un paliativo de esa pavorosa crisis.

Pero el ejemplo comienza por casa. Pues ninguna de esas medidas de seguridad sanitaria ha sido objeto de una campaña divulgativa por los medios de comunicación a manera de educación de la colectividad. Por tratarse de un sistema de transporte masivo es lo que ha debido hacer oportunamente TRANSBARCA. Máxime cuando el gobierno regional informa del redoblamiento de las medidas de seguridad entre las cuales figura la prohibición de reuniones en sitios cerrados como restaurantes y locales comerciales.

El caso es que en las unidades de la empresa estatal no se cumple con las normas sanitarias y de seguridad establecidas mundialmente para enfrentar al COVID-19. A ningún pasajero le es tomada la temperatura y aplicado el líquido especial indicado para esta emergencia sanitaria. La cantidad de usuarios que aborda las mismas rebasa la indicada por motivos de elemental seguridad lo que los pone en inminente peligro.

Tengamos presente que este virus se transmite principalmente en espacios cerrados entre estos los vehículos. Por lo que en esas condiciones las unidades de este sistema de transporte constituyen una amenaza potencial de contagio por la falta de prevención de sus directivos. A esto agréguese la tendencia al desorden e indisciplina de la gente que suele violar las normativas de seguridad.

Desviadas conductas ante las cuales debe actuarse primero con persuasión y luego de ser necesario, con disciplina sin el demagógico populismo de los gobiernos de izquierda y derecha.

Al respecto un estudio del diario español El País reveló que el coronavirus tiene su caldo de cultivo para transmitirse precisamente en espacios herméticos. En esas adversas condiciones el anhídrido carbónico expulsado por las personas no circula con rapidez para tornarse estático. Lo contrario ocurre en los espacios abiertos donde es mayor la circulación del aire que absorbe el virus.

Es lo que sucede a diario en las unidades de TRANSBARCA donde el público viaja como sardina en lata. Todo a consecuencia de la falta de habilitación de un mayor número de autobuses para cubrir oportunamente las rutas. Una cuestión de una buena gerencia que aplique a tiempo los necesarios correctivos antes de que se desborde el río.

Recordemos que Venezuela tiene uno de los peores sistemas de salud que la coloca en un escenario adverso ante el terrible COVID-19. Todo agravado con las variantes del micro organismo, entre éstas la de Brasil. Guerra avisada no mata soldado.

Freddy Torrealba Z.

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