#OPINIÓN La negada gloria a Charles Baudeleire, el poeta maldito impregnado de cristianismo #16Abr

Freddy Torrealba Z | Ilustración: Victoria Peña |

Francia recuerda y honra a una de sus mayores voces poéticas: Charlees Baudeleire con motivo del bicentenario de su natalicio el 9 de abril. Es quizá una manera de reivindicarlo para saldar la deuda pendiente con su persona por el marginamiento e injusticia a que lo sometió en vida la hostil y hermética sociedad de su tiempo.

Un hombre que de exprofeso violaba “la moral y buenas costumbres” impuestas por una sociedad cuyos integrantes también lo hacían en secreto. Un ser retador que se permitía lo no permitido.

Por supuesto que no falta quien asevere que su infortunio el mismo se lo buscó. Pues Baudeleire. Se regodeaba al hacer alusión constante al mal a veces con la invocación de Diablo. Ello fue en parte la causa de la venganza de la sociedad donde vivía que le responde con dureza. En consecuencia, era diferente al común de la gente. De esa forma desentona con las formas de ser y vivir establecidas exponiéndose al castigo al desconocerlas.

Es lo ocurrido con este genial poeta. Sus normas de vida eran las de la contracultura que lo hacen un dandi y hasta un punk por su libertino comportamiento. Lo contrario de un moderado poeta como el venezolano José Antonio Ramos Sucre un vanguardista en su escritura, pero recatado en su conducta cuando expresó que “no me seducen los placeres mundanos”

En aquel tiempo se pagaba muy caro ser como Baudeleire: un bohemio y vicioso dado a los excesos sexuales, las drogas acompañado de una proclamada amoralidad. Un osado elemento violador de “la moral y buenas costumbres” que lo convierten en un mal ejemplo objeto del inevitable rechazo social.

Esos inusuales hechos conllevan al repudio de su libro Las flores del Mal seis de cuyos poemas suscitan un juicio en un tribunal para finalmente ser condenado a prisión. Por eso solía defenderse cuando, en tono burlesco, afirmaba: ”los hombres me rechazan porque soy menos ignorante que ellos”.Entre los contemporáneos que lo cuestionan figura el existencialista Jean Paul Sartre quien centra sus ataques en su agitada vida sexual.

En el siglo XIX, en los albores del modernismo, Francia era la capital de la ciencia y la cultura. Mientras que Baudeleire se mostraba desafiante por su conducta y forma de pensar. Los prejuicios pululaban por igual en los de arriba y los de abajo. Entonces resultaba temerario afirmar que era un hombre de inspiración cristiana. Es la novedad que 200 años después de su natalicio suscita su excelente obra poética que despierta el interés por conocerlo en los círculos literarios y artísticos.

Curiosamente ahora lo arroja la indagación de su vida y obra de acuerdo con un estudio realizado por la ULA, Venezuela. En concordancia con la misma en sus poemas existen signos de la religión cristiana en que resaltan las nociones del pecado, perdón, sufrimiento, Dios y el Diablo.Al leer su máximo libro “Las flores del mal” nos percatamos de esos hechos principalmente al inicio en que consigna un mensaje al público con el título de Al lector. Un aspecto innovativo y polémico del poeta humillado en los estrados de un tribunal a causa de su desenfrenada existencia.

Una obra con plenos valor artístico y contentiva de un cálido y sorprendente humanismo objeto permanente de polémica, estudio e investigación. La creación de un genio pese a sus desvaríos que la sociedad de su tiempo condenó con furia.

De su drama tuvo plena conciencia por saberse diferente a los demás. Lo peor que puede pasarle a los seres humanos es padecer el dolor y la alienación existencial sin conciencia de los mismos. Se corre el peligro de caer estrepitosamente al suelo y no tener fuerzas y voluntad para levantarse. Ese no el caso de Baudeleire quien, pese a morir a los 46 años, sobrellevó con valor su drama. La gloria de suyo, pero negada por los poderes de ciertas sociedades que paradójicamente se refugian en el mal.

Erigirse en el artífice de la poesía moderna es mucho y suficiente gloria literaria. Con razón André Breton lo consideró el pionero del surrealismo. Aunque el mejor homenaje a un poeta de sus quilates es leer su obra.

Freddy Torrealba Z.

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