#OPINIÓN Confusión, desorden, desconcierto #23Jun

Vivimos un momento muy difícil. Casi inexplicable. Hace poco me preguntaba una señora ya mayor y de poca formación en asuntos políticos y menos jurídicos, pero con una intuición natural en su razonamiento, lo siguiente: ¿Qué pasa en la oposición? ¿Por qué no se ponen de acuerdo? ¿Es que hay muchas ambiciones? ¿Será que no ven lo que está sufriendo el país? Tengo cinco hijos, me decía, y ya se fueron tres de Venezuela. Se van a olvidar de esta patria y echarán raíces en otras tierras. Uno de los hijos que le queda acá todavía, me decía, la oigo llorar con frecuencia, ella se esconde pero yo sé que está llorando sola en su habitación, la oigo llorar. ¿Será que los opositores al régimen de Maduro, los de verdad, los sinceros, no se dan cuenta de esto? No quiero referirme a los “opositores” de mentira, sino a los de verdad, a los que han dado la cara y han sido perseguidos, a los sinceros, a los que podrían salvarnos. ¿Por qué no se ponen de acuerdo? ¿Por qué no se despojan de esa ambición diabólica que nos mata a todos? A ellos y a todo el país. Me costó explicarle la situación y nos despedimos sin saber si me había captado lo que le había dicho. Lo único posible que me entendió fue mi incredulidad, como la de ella, acerca de lo que está pasando en Venezuela. Parece mentira la existencia de tanta ambición y desmesura en la búsqueda del poder, cuando el país está muriéndose. Me despedí diciéndole, no sé qué ocurre. Continúe observándola y le dije conversaremos otro día, ya no sabía que decirle. Una semana después, un médico amigo me detuvo para preguntarme algo parecido: ¿Qué es ese diálogo? Puede ser bueno, pero no informan nada. Guaidó parece un muchacho bueno y sano, bregador, todo lo contrario de Maduro, pero tampoco informa. Uno siente que evade las preguntas y sólo responde sobre el Acuerdo de Salvación Nacional, que hasta hoy no sé en qué consiste ni entre quienes se va a firmar, terminó diciéndome el médico amigo.

Mientras tanto continúa la confusión, el desorden, el desconcierto. El sufrimiento del país es muy grande y cada vez más grave. El régimen desafía el aguante de la población y las sanciones de los aliados internacionales de los sectores democráticos. Ahora un avión iraní, sancionado por Estados Unidos, llega a Maiquetía, sin que sepamos para qué. Las facciones de las guerrillas colombianas ocupan nuestro territorio y no hay quien defienda a Venezuela. Y continuamos sin gasolina, sin gas, sin agua, sin una política económica seria y bien pensada, la educación abandonada. Entonces el país es hoy un gran desorden, un caos total, sin nadie que diga que le duele Venezuela. Pero insisto, ante ese panorama ¿por qué la oposición no se pone de acuerdo? Quisiera ver una gran mesa donde estén los grandes y sinceros dirigentes opositores al régimen, firmando entre ellos un gran Acuerdo de Salvación Nacional. Qué bueno que allí estuvieran Guaidó, Leopoldo López, Borges, Capriles, Ledezma, R.G. Aveledo, María Corina Machado, los hermanos Guanipa, un representante de AD y otro de Copei, representantes de la Iglesia o de las iglesias, de las universidades, de las academias nacionales, de los medios de comunicación social, del sector empresarial, del sector sindical y me quedo corto, todos los venezolanos serios y de buena voluntad, todos caben allí. Con el régimen nunca habrá acuerdo. No quiere acuerdos, se burla de quienes hablan con ellos y del diálogo y esto hay que decirlo con absoluta claridad. En 1958, el Pacto de Punto Fijo se firmó sin Pérez Jiménez, no podía ser de otra manera, ya éste se había ido, lo firmaron los sectores democráticos para empezar una nueva era de democracia y libertad. Así tendrá que ser de nuevo esta vez y Guaidó lo ha entendido.

Joel Rodríguez Ramos